28 de abril de 2010
19 de abril de 2010
Lógica pura (Aguante Mr. Spock!)
dió mío!!!!
todos los progamadores son así de pelotudos?
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
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3:46 p. m.
20
pelusas pegadas a la escoba
16 de marzo de 2010
Primera vez
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
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12:16 p. m.
18
pelusas pegadas a la escoba
12 de febrero de 2010
HOLIDAY IN
No, no, no... no nos vamos al Holiday InN precisamente, lo parió... :-(
Van a ser unas Holiday (vacaciones) pero In (dentro)
Y bue... así es la vida del seco.
Gentes... hasta la vuelta, 15 días... un vueltito ;-)
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
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3:02 p. m.
16
pelusas pegadas a la escoba
25 de enero de 2010
Metallica
La cosa es que a medida que iba cayendo gente a ocupar sus lugares, nosotros nos íbamos cada vez más arriba, hasta que al final, casi sobre el comienzo, nos ubicamos en las escaleras donde podíamos ver bárbaro.
A continuación, los plomos iban recorriendo los escenarios haciendo sonar las guitarras comprobando los alcances y acoples... y haciendo bailar a la hinchada.
o el infaltable delineado de los ojos de Hammet o las inscripciones en su guitarra, una de ellas era "Bride of Frankestein".
Pero más allá de esas pavadeces, había cámaras por todos lados que te permitían ver todo o casi todo lo que pasaba sobre el escenario. La perlita negra de ésto fue, a mi entender, que es poco pero no invalorable, el director de cámaras (y en ocasiones la desafortudada posición de las cámaras móviles) que o estaba medio en pedo o no sabe un choto de recitales o vaya a saber qué preferencias primaron en ese momento, pero jamás, digo JAMAS, enfocaron, por ejemplo a Trujillo y su show aparte, o que cuando estaba Hammet pelando un solo de esos a los que nos tiene acostumbrados, apenas mostraban su mano derecha blandiendo la púa y no la viola completa, o sencillamente, lo estaban mostrando a Hetfield haciendo la base o a Ulrich cascoteando los parches y sacando la lengua a la cámara, o enfocando desde atrás.
* En el penúltimo tema (creo) empezaron con una base de guitarra y al instante todo el estadio comenzó a corear la base a grito pelado, al punto que la banda dejó de tocar para escuchar la base que hacía la gente. Fue inmediata y evidente la cara de satisfacción y la sonrisa de los músicos al escuchar semejante colchón sonoro y la potencia que transmitía la gente... Hetfield dijo con una sorpresa y una sonrisa incontenible: "Can we take you with us?" (Podemos llevarlos con nosotros?). Una muestra más de la incondicionalidad de la gente cuando ama a una banda: la agradable sorpresa que se llevan ante la entrega y la respuesta del público argento).
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Uninvited
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3:30 p. m.
12
pelusas pegadas a la escoba
23 de diciembre de 2009
Verano en una nueva navidad
En otros tiempos las fiestas de fin de año eran otra cosa, con mucha familia alrededor y sus respectivos despelotes. Eran tíos, padres, abuelos, algunos primos. Las navidades que recuerdo ya eran con el conocimiento que los regalos los traían los padres, pero aún así no podía descubrir en qué momento los ponían bajo el arbolito -tal vez porque lo hacían mis tíos.
No sé cuánto tiempo más mi hijo va a tener esta ilusión y espero que el conocimiento de la verdad no le pegue mal, desde el lado de la bronca, como les pasa a algunos. Espero que entienda que es para alimentar una ilusión y pasarla lindo. Hay fantasmas e ilusiones como ésta que hasta son deseables.
Por estos días, con este calor y el olor en el aire de algún pollo a la brasa, me transporto a los años en que nos juntábamos en la casa de mi abuelo a reír y divertirnos, a pasarla espectacular, a caer literalmente al piso de la risa.
Pero como todo en la vida, las cosas se van diluyendo, cambiando; hay más seriedades, hay más ausencias, a muchos la vida nos atropelló y quedamos malheridos, otros renguean apenas y pocos, muy pocos, caminan con confianza y seguridad, con esa alegría que da desconocer la tragedia.
Brindo por todos, donde quiera que estén, con quienes quiera que estén, como sea que estén. Brindo por los que se fueron y volvieron, por los que ya no vuelven, por los que aparecieron desde otros lugares y familias y a algunos de nosotros nos resultan desconocidos. Brindo por los que recién llegan y por los que nunca llegarán. Brindo por lo que somos gracias a lo que fuimos, brindo por lo que seremos gracias a lo que somos. Brindo por lo que nos queda y lo que nos falta y por que la rueda siga girando y las almas regresando.
Hoy somos como cuerpos sin historia,
familias repartidas por la tierra,
estrellas que se encienden y se apagan
en el árbol de otra navidad,
un resplandor, un grito en la inmensidad.
Y somos fiebre y flor
y sed y sangre nueva.
Cambiamos a Dios
por un puñado de promesas de metal.
Los puedo recordar rodeando el fuego,
jugando a ser más fuertes cada día,
hablándome de amor,
del tiempo que perdí,
del canto, de la lluvia y la tristeza.
Silencio en estos largos corredores,
silencio en este viaje sin regreso,
silencio en esta casa sin memoria
y yo dispuesto a todo, por vivir
siempre estaré con la mano en el corazón
mi amor.
♫
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Uninvited
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9:29 a. m.
14
pelusas pegadas a la escoba
9 de diciembre de 2009
Pare - Lea - Piense (después ría... o shore)
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Uninvited
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3:20 p. m.
9
pelusas pegadas a la escoba
30 de noviembre de 2009
Un amor real
Para quienes viajan con destino a La Plata, se encuentra estacionado en plataforma diecisiete, servicio de la hora 22:40 de empresa El Pulqui.
Para quienes viajan con destino a Rosario, se encuentra estacionado en plataforma diecinueve, servicio de la hora 22:45 de empresa Chevalier.
En el mundo de gente donde todos van, todos vienen, todos esperan, todos se apresuran, todos se demoran, ella se sienta en uno de los carros para cargar valijas y encomiendas y rompe por enésima vez el gastado juramento de dejar de fumar. Aparece una moto en la plataforma doce, trepa el escalón que sirve de freno a los ómnibus y unos metros más tarde se sumerge en el subsuelo de la terminal por uno de los montacargas.
Para quienes viajan con destino a Retiro, se encuentra estacionado en plataforma veintiuno, servicio de la hora 23.10 de empresa General Urquiza y consulta de nuevo su teléfono. Con este ruido blanco de voces, pasos, toses, risas, motores y estrellas, ni el vibrador del celular llega a sentirse.
Para quienes viajan con destino a Colastiné, se encuentra estacionado en plataforma veinticinco, servicio de la hora 23.25 de empresa San José.
Una hora y media ha pasado ya desde que llegara a éste lugar, con la sonrisa que sólo la esperanza de un reencuentro soñado, anhelado, reinventado una y otra vez en todos los rincones de la imaginación y hasta en recintos prestados de la memoria (Para quienes viajan con destino a San Francisco se encuentra estacionado en plataforma cinco, servicio de la hora 23.30 de la empresa San Jose) puede dar a un rostro bello y enérgico, pero con claras huellas de cierto hastío -un rastro insoslayable en la apertura de los párpados- de que la vida no ha sido nada fácil y sin embargo...
Para quienes viajan con destino a Reconquista, se encuentra estacionado en plataforma veintitrés, servicio de la hora 23.45 de la empresa Mercobus.
Aún le queda espacio en uno de esos rincones de la imaginación e improvisa su propio parlamento -con la voz latosa e impersonal como la que no deja de aturdir por los parlantes de la estación- que la desilusión es un viaje de ida y que en definitiva quién de nosotros sabe el destino donde verdaderamente viaja; que siempre se puede encontrar un servicio de la empresa tal, en la plataforma cual, a toda hora, listo para partir con destino a algún lado; que todos los viajes salen cuando todo lo que uno quiere en éste momento es que lleguen, que se abra una puerta, no que se cierre; que baje ese único rostro que esperamos, que reconocemos en medio de una multitud de fin de semana largo en una estación terminal; que la única luz que uno quiere ver no es la de los faros de los micros, ni las lámparas del techo ni los celulares todos prendidos y al rojo vivo. Es la de esa sonrisa, esa mirada que también nos encuentra como una boya en este océano de almas; esas manos que por fin se acercan y ese abrazo que es como llegar a casa.
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
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1:07 p. m.
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pelusas pegadas a la escoba
3 de noviembre de 2009
Llegar tarde
Y se puede llegar tarde aún apareciendo primero.
Hace unos días, un comentario de Zorgin me hizo acordar de algo que vivimos hace unos cuantos años y que bien ilustra lo que intento exponer.
Corría el año 90 (1990), o había empezado a correr hacía poco. No recuerdo ahora si era Marzo o Abril., pero el aire era cálido todavía y se podía tomar una cervecita refrescante en el patio trasero del piano bar Jelly Roll.
Oficialmente, había comenzado mi año sabático -que duraría unos cinco en realidad- lejos de la facu y de algún laburo (laburo oficial, digamos, laburar en la fábrica de helados de mi viejo no contaba). Para ese entonces nuestra bandita de rock ya acumulaba unos cuantos recitales encima. Veníamos afilados y queríamos más.
Esa noche de viernes -porque desde la primera vez que tocamos decidimos que siempre sería un viernes si era en Jelly Roll- había un lleno especial. Tal vez porque era principio de mes, tal vez porque la híper nos obligaba a que ni bien caían unos billetes en nuestras manos saliéramos prestísimos a reventarlos porque el ahorro era una utopía insípida, tal vez el calorcito de un verano que se resistía a partir... o tal vez porque realmente éramos buenos y a la gente le gustaba escucharnos. La cosa es que estaban todos allí, o casi todos. Los fieles amigotes del secundario del bajista y del cantante, toda la banda de los scouts, que eran compañeros del violero, unos cuantos amigos míos del secundario, muchos vecinos y amigos de la ciudad, gente de paso, amigos y amigas del piano bar o del dueño, recuerdo que hasta vinieron un par de compañeros míos de la facu, con sus respectivas, cosa que me sorprendió gratamente a la vez que me extrañó; mis relaciones con los de la facu nunca habían llegado a tanto. Lo raro era que todavía no había llegado el Gonza.
La tocada empezaba oficialmente a las 10, pero por supuesto, nunca se cumplía. Nos hacíamos las estrellas y empezábamos como a las 12. Lo cual nos daba tiempo para entonarnos con algunas birras, gin-tonics, ferneses y demás etcéteras (salvo el bajista que por entonces solo tomaba coca), o morfarnos unos lomos, que para los del grupo eran gratis, o, como en mi caso personal, además de todo lo expuesto anteriormente tenía que remarla con Natalia, a ver si por fin me daba un poco de bola y quién no te dice, por ahí después del recital nos podíamos ir a un lugar un poco más tranquilo, tú sabeh...
Y las horas pasaban y en nuestras miradas la inquietud instalada porque el Gonza no venía.
El Gonza, oficialmente Fernando González, es uno de esos amigos con que nos honró la vida. Todos afirmamos hoy en día que de no haber sido por la música, más precisamente por el blues, jamás habríamos sido recompensados con la amistad del Gonza... o viceversa: tal vez la amistad del Gonza nos abrió de una forma definitiva y para siempre las puertas a esta música celestial. Solíamos juntarnos en la casa de alguno de nosotros -incluída la casa del Gonza- y sentarnos a escuchar música por horas sin que nadie pronunciara una palabra más que las estrictamente necesarias, un "ya vengo, que me meo" o un "quién quiere más hielo?". Fuera de eso, nuestros "comentarios" y nuestra forma de decirnos que estaba todo bien, que estábamos disfrutando y que la muerte era sólo un concepto difuso y seguramente erróneo, vertido por algún teólogo trasnochado y con pocas luces, era un leve cabeceo con los ojos cerrados (o apretados, depende de la fuerza del solo) o una callada mímica, haciendo que tocábamos al aire un pasaje en nuestros instrumentos, por caso yo podía mover la patita en negras y meter un platazo o un fill de toms al aire, o el violero que juntaba sus manos a la altura imaginaria de las pastillas de la Fender y movía los dedos en fusas que jamás alcanzaría a tocar en la realidad. Y estaba todo bien. Siempre.
El Gonza no tocaba con nosotros pese a nuestra insistencia en que aprendiera a tocar aunque sea la pandereta, cosa de tenerlo siempre entre nosotros. No tocaba pero era nuestro jugador número doce. Él nos proveía de discos inalcanzables, de noticias remotísimas en tiempos en que la globalización era un neologismo apenas comenzado a esbozar, ponele en la NASA. Él nos ayudaba en los ensayos, nos proponía cortes, armonías, solos, y hasta un par de canciones que, por supuesto, jamás quiso cantar. Él nos divertía y nosotros lo divertíamos a él. Él nos aconsejaba, desde sus cuatro o cinco años más que nosotros, era nuestro tío piola, nuestro hermano mayor y menor, nuestro fan número uno, nuestro fotógrafo, nuestro plomo.
Y ya íbamos por el noveno tema, decía, aquella noche de Marzo o Abril del 90 y el Gonza que no aparecía.
Estará con una mina, supusimos. Y seguimos tocando. Y cómo! Esa noche hasta nos animamos a un cover de Pink Floyd, porque el dueño del piano bar se había conseguido un yamaha dx-7 y jugó de Richard Wright.
Las horas pasaron, el recital fue "degenerando" -como siempre pasaba- en zapada, luego en música a pedido, la novia del violero nos acercaba los pedidos en papelitos y nosotros que igual tocábamos lo que nos gustara de todo lo que nos pedían. Después en cosa de borrachos y cualquiera tocaba cualquier cosa. Yo le dejé la batería no me acuerdo a quién y me fui con Natalia para el patio a ver si ahora... pero no hubo caso, seguí virgen de Natalia.
Y el Gonza que no aparecía.
A las 5 y algo apagamos los equipos. Ya casi no quedaba nadie. Había dos o tres al fondo que se sostenían porque estaban apoyados de espaldas a la pared. Había una parejita metiéndose mano a destajo en el rincón más oscuro del patio trasero que ya estaban ahí cuando... bue... no me quiero seguir acordando de mis rebotes con Natalia.
Dejamos prendida solamente la luz amarilla que estaba detrás de la batería y comenzamos a desarmar todo. El dueño del piano bar puso un disco de Duke Ellington, bajito, de fondo y comenzó a levantar las cosas de las mesas mientras su mujer empezaba a lavar en la cocina. Alguien golpeó el vidrio de la entrada y el gordo soltó un irónico "quién es el desubicado que recién llega de japón?" Yo estaba más cerca de la entrada y fui a atender. Era el Gonza!!
El Gonza: Hola man... cómo les fue?
Yo: buenísimo, recién termina todo... dónde te metiste? Ey! miren lo que trajo el gato!
El Gonza (entrando con algo bajo el brazo que así rápidamente me pareció que era una revista o un diario pero con pocas hojas): Cómo que recién termina todo? Esto recién empieza! -y me abrazó con el brazo libre mientras entrábamos al piano bar y los demás venían a saludarlo y a "recriminarle" que dónde se había metido y la que se había perdido y etcéteras.
Hicimos una pausa en el acomodo de cosas y nos sentamos a la barra. Lo que traía bajo el brazo y envuelto en papel regalo, era el último disco de Fito: Tercer mundo.
Alguno de nosotros (o todos): Chaaaaauu! y eso?? De dónde lo sacaste?
El Gonza: me lo regaló una minita, se acuerdan de esa que conocimos la vez que fuimos al Juniors a ver a Fito? bueno, esa.
Nosotros: Chaaauuu... gordo, ponelo! (al dueño del piano bar)
El Gonza (dirigiéndose a todos pero mirándome más a mí): A ver... por qué dicen que llegué tarde? Por qué creen que es tarde? Al contrario, a mí me parece que llegué justo.
Uno de nosotros (que no fui yo, otro me ganó de mano con la "ironía"): se! justo para limpiar el piso...
El Gonza: Y está perfecto! "llegué para los aplausos", como se dice habitualmente. Ahora, con una mano en el corazón, ¿a alguno de ustedes le molesta que un amigo los aplauda? "Llegué para limpiar el piso", y ustedes ¿qué prefieren? ¿que en esto los ayude un tipo o una mina que cobra para ese laburo o que los ayude un amigo y que lo hace de onda? "Llegué para cuando los equipos están todos apagados y la música -que tanto nos gusta- ya no suena". ¿Les parece? ¿Podríamos haber tenido mejor oportunidad que ésta, en este momento, después de la joda, de compartir un disco de Fito y un solo de Lebón? (sonaba Los Buenos Tiempos).
Yo había empezado a tragar saliva y a juguetear con el dedo mojado en el borde del vaso. Se me estaban empañando los ojos, el tipo tenía toda la razón del mundo. El cantante, tal vez el menos "duro" de los cuatro (lo nuestro era pura careta de pendejos, de pibes que sabíamos poco y nada de la vida, no hace falta aclararlo) se levantó de su banqueta, nos pasó por detrás y lo abrazó emocionado. Unos segundos después le preguntó cómo le había ido con la minita, que perdonara nuestro egoísmo y nos contara.
El Gonza (mirándonos también con los ojos medio llorosos): este disco.... este disco y este momento, esta noche... jamás los voy a olvidar. Esta noche empezamos a salir oficialmente con Julieta (que así se llamaba la minita que habíamos conocido esa noche que fuimos al Juniors a ver a Fito), esta noche nos besamos por primera vez. Esta noche ella me regaló un disco de Fito (éramos todos fans en ese entonces, ¿se nota?), esta noche entendí que Juli y yo estamos enamorados, esta noche fue su mejor recital (y nos miró a los ojos uno por uno), esta noche nos estamos confesando juntos mientras compartimos este espacio de amigos y unas cervezas, recordando anécdotas fresquitas, de hace un rato nomás, y sabiendo ya mismo que jamás las olvidaremos, esta noche nos estamos dando cuenta que estamos vivos, que estamos viviendo los mejores años de nuestras vidas.... ¿y ustedes me dicen que llegué tarde?
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
6:17 p. m.
8
pelusas pegadas a la escoba
28 de octubre de 2009
Inauguración
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Uninvited
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2:20 p. m.
8
pelusas pegadas a la escoba
18 de octubre de 2009
Aniversario
Me nombraste unas cuantas que te gustan, así como te pude nombrar unas cuantas que a mí me gustan... y no llegamos a un acuerdo.
Suele pasar, algunas parejas se identifican con lugares, momentos, canciones. Lo nuestro es la música, eso lo sabemos desde hace mucho. Aún así, no podemos encontrar UNA canción que podamos sentir como nuestra, sin tener que caer necesariamente en estilos, que en líneas generales podríamos tomar para vos el grunge, para mí el blues.
Y yo quería poner algo así, una canción que hable de nosotros, porque hoy cumplimos años. Decretamos que hoy cumplimos años pero no sabemos bien cuántos.
Poco más de un año y medio que oficialmente vivimos juntos.
Un año y once meses de esa primer charla en que definimos como íbamos a tratar de llevar todo esto.
Dos años de nuestro primer beso chan
Tres años casi desde aquella charla en el patio de tu casa que me cambiaría la vida para siempre.
Cinco años desde esa charla en que por primera vez te vi resplandecer como oro, cuando tomaste mi mano por encima de la mesa de ese restaurante de la Cañada y me dijiste “hoy puedo decirte sin miedo cuánto te quiero”.
Ocho años desde que me enseñaste a bajar música de Napster, antes que lo volaran a la mierda, je.
Diez años de aquella vez que salimos a dar una vuelta en moto, la Intruder 700 que a vos tanto te gustaba, y terminamos en una pizzería charlando de plantas, de semillas, de viajes psicodélicos y de los libros de Castaneda.
Dieciséis años desde que fuimos a tu casamiento, esa triste y jodida parte de tu vida... si entonces me hubiera animado!
Dieciocho años hará de aquella vez en que, camino al bar de Pascal comencé a tararear una canción –le puedo jurar a cualquiera que en esa época, ese tema, en ese lugar y para una mujer, era absolutamente desconocido- y vos me empezaste a seguir pero cantando, porque vos sabías la letra y sabías inglés más que yo.
Diecinueve años hace que me pasé dos larguísimos y helados meses de invierno yendo en la Zanellita al campus de la católica a preparar el trabajo final juntos.
Veinte años hace que nos venimos cruzando permanentemente desde aquel primer encuentro con la única cara conocida en el aula junto al bar, en Pascal, cuando me cambié al turno noche. Veinte años que nos venimos cruzando en salidas, estudios, fiestas, hechos jodidos, bajones, confesiones, nacimientos, renacimientos, matrimonios, separaciones, búsquedas, viajes, lecturas... y música, siempre la música.
Veintiun años hace que una tarde te conocí en un colectivo camino a tu barrio.
Hoy me siento frente a las pilas de discos a ver si algo me puede dar una pista, pero sabés que? Hubo tanta música en nuestras vidas, tanta que compartimos en todos estos años, que entiendo que cueste encontrar UN solo tema.
Así que no importa si es nuestro, se me va a pasar el día buscando y voy a tener que poner toooodos los discos y Blogger me va a banear la cuenta así que te propongo algo:
Hay una canción que no habla de nosotros, pero nos gusta tanto que es casi como si lo hiciera.
Más que nada habla de vos.
Principalmente en el título.
Sos mi baño de sol.
Te amo.
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
8:52 a. m.
17
pelusas pegadas a la escoba
12 de octubre de 2009
Aprendan!!
Por estos días parece que en Cba. (no se -ni me interesa- si en el resto del país también) andan "tocando" un par de bandorras (bandas pedorras) con motivo creo que del festival de Pepsi. Puede ser?
Como sea, pude ver y escuchar a un par de personajes decir "uy! que noche copada! van a estar Los Catres, los Bostapecu, los Garchillac, Las pelotudos, Notevagustar (obvio que no!), y toda esa mierda que anda sonando por ahi.... (los piojos se jubilaron ya, no? gracias!)
Ay, ay, ay....
A ver, hijitos míos... el ROCK es otra cosa.
Un botoncito de muestra?
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
9:16 a. m.
7
pelusas pegadas a la escoba
6 de octubre de 2009
All night thing
Y vos ¿qué habrías hecho con tu vida cuando esa mañana que volviste a tu casa, estrenando libertad y divorcio (que no siempre es lo mismo), terminaste de entender que la vida te había dejado en la puerta del edificio y se había ido a hacer caridad y beneficiencia a otros humanos que realmente lo necesitaban?
¿Qué habrías hecho un domingo a la siesta al darte cuenta que tenías todo o casi todo lo que la sociedad te había dicho que debías tener? El dinero, el trabajo, el estudio, la cultura, los amigos, las amigas, la familia –sostenida con cinta scotch pero familia-, los lujos, los viajes, los caprichitos. Si nadie te había dicho aún que eso no era vida.
Si eso hubiera sido vida ¿qué era esa sensación de mierda, todo el tiempo en la boca del estómago? ¿Qué era eso de mirar por la ventana al mundo allá abajo y sentirte que aún con todo, te faltaba volar?
El murmullo absurdo y a colores del canal 12, el ruido blanco de una radio mal sintonizada, la brisa que viene del río, el escalofrío en la espalda, el rugido de los autos y una veintena de cuadras hacia el este, la música comenzaba a sonar.
Y vos, ¿qué habrías hecho un sábado a la noche cuando te sorprendía un cosquilleo extraño pero familiar, en el bajovientre? y ese ardor en las mejillas y esa mirada que acabás de encontrar en el espejo, que te pide, que te exige, que te obliga...
Siempre lo supo y algunas veces –como ahora- lo usaba: no le hacía falta mucho para ponerse interesante, sugestiva, tentadora. Pero sí hacía falta mucho para sentirlo, para creerlo.
Nunca lo supo (hasta muchos años después en que una tarde de otoño se pusiera a repasar los extraños designios que la habían traído a ese patio al fondo de una casa de campo a pensar en la ley del karma y la atracción), de todas maneras no era ese el momento de pensar en eso ni mucho menos, si le atraían jóvenes porque ella siempre había parecido diez años menor o si esto de parecer más joven atraía a los de apenas veintitantos. Como dije antes, no se puso a pensar, sencillamente lo vio apoyado en la barra tomando su cerveza y moviendo la patita al compás de Pearl Jam. Trágicos-pelilargos-Seattle, diría años más tarde un viejo amigo al referirse a y/o reprochar sus gustos: el tipo de la barra se parecía a Layne Staley.
Ella no lo pensó: se acercó y empezó el juego, ese que muchos saben cómo termina.
Ella vino a proponerme
que se quería marchar
e ir a un lugar más cálido
donde pudiéramos estar solos.
No supe bien qué estaba pasando,
pero supuse que iba a ser algo de una sola noche.
Si es algo de una sola noche
nadie lo va a querer finalizar.
Y si no empieza?
No te preocupes, no me voy a andar ofendiendo
Y si es algo de una sola noche
y caemos, como una gota al piso
yo no voy a volver por acá,
y nunca más volverás a escuchar de mi.
Salí de allí, bien... cómodo
y penetrando como lluvia
en su ardid.
Ella no me iba a decir de qué venía todo esto
pero a mí me sonó a cosa de una sola noche.
Si es algo de una sola noche
nadie lo va a querer finalizar.
Y si no empieza?
No te preocupes, no me voy a andar ofendiendo
Y si es algo de una sola noche
y caemos, como una gota al piso
yo no voy a volver por acá,
y nunca más volverás a escuchar de mi.
♫
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Uninvited
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9:12 p. m.
5
pelusas pegadas a la escoba
15 de septiembre de 2009
Desagravio (...si querida)
-Ahora vas y ponés algo de Chris Cornell, mínimo! -dijo ella.
-Sí, querida... -dijo él.
Y por si eso fuera poco...
y la yapita
Cada vez que un tipo dice que una mina está linda, salen a patotear enardecidas esgrimiendo argumentos tales como "y claro... con tanto plástico", o "seguro que esas lolas se las pagó el paganini de turno", o "y a eso le llamás cantar? decile que siga maullando en los tejados que con un poco de suerte alguien la caga de un zapatazo", o "con botox y colágeno cualquiera tiene esa jeta", etc...
En cambio, uno que salió perdiendo debe reconocer... cuando la tipa vino y le
Feo no es, no me jodan mucho que también le entro, jeje.
Artificial puede tener que a veces se tiñe un poco el pelo.
Trolo dicen que tampoco.
Canta de puta madre.
Es talentoso, tiene guita, fama...
Qué hacemo muchacho? tamo en el horno
En fin... que lo disfruten.
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Uninvited
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2:56 p. m.
12
pelusas pegadas a la escoba
11 de septiembre de 2009
La Nati
Si... ya se...
...esta noche duermo afuera :S
Estoy llamando por teléfono a todos estos pibes para que me ayuden a remarla :S

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Uninvited
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9:53 a. m.
10
pelusas pegadas a la escoba
9 de septiembre de 2009
El día (Refrito a Cinco años)
A veces creo que la cierta inquietud de la noche no me permite disfrutar de los probables momentos que suceden a la mañana y me pierdo en laberintos de preocupación intentando hallar soluciones, definiciones y conclusiones. Y lo único que concluyo es el día, plagado de olvidos, postergaciones y tiempos muertos en que nada pasó, más que los implacables segundos. Y la luz que se atenúa. Y el brillo que todo lo podía es ahora un viejo recuerdo.
Alguna chimenea humeará aún en Septiembre. Algún aliento escribirá un nombre o una nota musical en forma de nube irreal en el aire de la mañana. Alguna hierba tendrá la enésima oportunidad de reemprender el camino del crecimento venciendo a la helada, ignorando la derrota y soslayando el esfuerzo, repitiendo el ciclo bajo el influjo de los instintos o por imperio de su condición de ESTAR más que de SER. ¿O será que más que ignorar la derrota la soslaya? ¿O será que más que soslayar el esfuerzo, lo ignora pero a sabiendas? ¿O será que llamamos instinto a todo aquello que nuestra razón se empeña en situar fuera de sus dominios? ¿O será que debemos simplemente ESTAR más que inútilmente SER?
No me resigno a solamente ESTAR... quiero SER. Pero eso solo ocurre alguna que otra mañana soleada, como hasta hace un rato... ahora, ya está nublado otra vez.
Feliz cumpleblog, Under ;)
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Uninvited
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7:49 a. m.
6
pelusas pegadas a la escoba
19 de agosto de 2009
Amarse sin la piel
Después del mareo vino el vértigo. Después los caleidoscopios ínfimos e infinitos. La música ya estaba de antes, pero después de los colores y las palabras (Cristal - Nube - Hígado - Verde - Carro - Diamante - Tranquilo) comenzó a cambiar de ritmo. O la geometría pasó a ser musical. Como sea, la música LA MUSICA! tenía vida. Hablaba, decía. Entraba por los ojos, salía por las manos. La música celestial. Esa música ya había sido compuesta o la estábamos creando a medida que volábamos?
Después estuvieron las bromas, las definiciones, las cosas tan claras como nunca antes las había visto. Las sentencias eran definitivas. Lo sabés todo, me decías. No me hables que estoy viendo, te insistía. Después de la tranquilidad te dije hola, casi como por primera vez. Y tu voz modulaba la música y la música modulaba la sangre. Que lindo nombre tenés, me decías. Gabriel, el arcángel. Eso es cosa de la iglesia, no metas a la iglesia en esto, no le llegan ni a los talones. Gabriel, como Peter Gabriel sonando ahora. No, no... yo soy Gabriel Yo, ni Peter ni arcángel, no me jodas. Por primera vez en esta vida soy yo. Pero ya no tenés ego, ya no sos vos/yo. Pero HOLA!, no importa los nombres. Que te parió!
Después de las risas paseamos por la habitación. No entendí cómo terminaste de mi lado de la cama: vos por fuera seguías siendo vos, pero cada vez te miraba más profundo dentro de tus ojos y eras más vos que nunca, eras más conocida que antes, eras más yo cada vez, o yo me encontraba en tus ojos, o ya no me perdía fuera de ellos. Hola! nos conocemos? Creo que sí. Digo, nos conocemos de antes? De ántes cuándo? Desde antes del ayeeeeer, yo te conozco de antes, cuando me fui no me alejé, y tu risa que reverberaba con los círculos rojos. No, pero en serio... te conozco. A ver... cerremos los ojos, total no nos sirven así. Te amo. Sí, ya se, y no es de ahora.
Después de las risas vino ese abrazo. Pero abrazo está mal dicho, ponele que sea un acuerpo. No, no... tampoco. Acuerpo no sirve porque tampoco teníamos cuerpo. Aalma. Es cacofónico. Y qué me importa. Lo mismo que ESE BESO. Nos empezamos a besar y no era tu boca o tu lengua o mi cuello o tus manos, o mis labios o las narices, nos estábamos amando sin la piel y cada vez subíamos más y cada vez la luz nos nacía más fundidos y volvimos a ser uno y por primera vez en esta vida nos volvíamos a encontrar, la vida nos estaba concediendo un pidogancho, nuestros cuerpos estaban ahí en pause y nuestras almas, NOSOTROS, estábamos en rewind y en fast-forward a la vez. Así pudimos saber todo, TODO. Lo que nos precedía y lo que nos sucedería.
Después del reencuentro fuimos dos luces bailando en el universo, dos luces iguales, una luz. Yo te cuidaba, vos me guiabas, como siempre, como antes, como después. Entendimos entonces todas las veces que nos habíamos encontrado, las mil oportunidades que la vida nos había estado poniendo todos los años desde hace más de veinte, y ahora nos gritaba "VEEEENNN????" LO VEN AHORA??? De esto se trataba todo!! Despierten!!!
Y no.
No nos queríamos despertar.
Sigo soñando con ese beso.
Lo sabés todo.
Lo se todo.
No me quiero olvidar, pusiste en un letrero.
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Esta es la música que "habla".
Hay que encontrarle la vuelta nomás :)
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
5:10 p. m.
8
pelusas pegadas a la escoba
4 de agosto de 2009
Triste, pero cierto
Soy el que te guía.
Hey! soy tu vida.
Soy el que se ocupa.
Ellos, ellos traicionan.
Soy tu único amigo real.
Ellos, ellos traicionan.
Yo estoy siempre.
Soy tu sueño, haciéndote real.
Soy tus ojos cuando tenés que robar,
soy tu dolor cuando no podés sentir.
Triste, pero cierto.
Soy tu sueño, mente descarriada,
soy tus ojos mientras estás lejos,
soy tu dolor cuando pagás.
Ya sabés... triste, pero cierto.
Vos! Vos sos mi máscara,
sos mi funda, mi refugio.
Vos! vos sos mi máscara,
sos el que carga con la culpa.
Hacé, hacé mi trabajo.
Hacé mi trabajo sucio, chivo expiatorio.
Hacé, hacé mis asuntos,
total, sos vos el que pasa vergüenza.
Soy tu sueño, haciéndote real,
soy tus ojos cuando tenés que robar,
soy tu dolor cuando no podés sentir.
Triste, pero cierto.
Soy tu sueño, mente descarriada,
soy tus ojos cuando estás lejos,
soy tu dolor cuando pagás.
Ya sabés... triste, pero cierto.
Soy tu sueño.
Soy tus ojos.
Soy tu dolor.
Ya sabés... triste, pero cierto.
Odio! Soy tu odio.
Soy tu odio cuando querés amor.
Pagá, pagá las costas,
pagá porque nada es justo.
Hey! Soy tu vida.
Soy el que te puso allí.
Hey, soy tu vida,
y ya no me calienta.
Soy tu sueño, haciéndote real,
soy tus ojos cuando tenés que robar,
soy tu dolor cuando no podés sentir.
Triste, pero cierto
Soy tu verdad, mintiendo,
soy tus sesudas coartadas.
Estoy adentro, ABRÍ LOS OJOS
SOY VOS!!
Triste, pero cierto
(versión subtitulada, para los menos exigentes)
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
4:18 p. m.
12
pelusas pegadas a la escoba
14 de julio de 2009
El adiós
El terror a la luz y el frío. La violencia, el ruido. El dolor, la fuerza, el agotamiento. La soledad, el desamparo. La desorientación. Más frío, más soledad. Llanto, rencor, miedo, rabia.
Abrir los ojos en una habitación oscura y no encontrar nada, correr hacia todos lados y estar siempre en el mismo lugar. La ignorancia, la desconfianza, el rechazo, la burla.
La mentira.
Todos los ángeles que no fuiste, todos los demonios que te habitaron una noche desesperada. Todas las huidas, todos los pretextos, todas las ventanas abiertas, todas las historias que no cierran, todas las personas que amaste y no supieron, todas las personas que te buscaron y no estabas.
La madre que te dio la vida. El padre que te abolió las alas. La familia que te exigió raíces. La costumbre de escapar sin rumbo.
el agua
el viento
la luz

Todos los trenes que perdiste y todas las estaciones que equivocaste.
Y ahora en la soledad del andén, la niebla que se abre al paso de los vagones vacíos. Tu silueta oscura recortando el resplandor del amanecer, de cara al camino de seda que va apareciendo, de a poco, irrefutable, REAL, como se revelan los misterios.
Y allá atrás, tu pasado.
Soltá.
Decile adiós.
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
5:44 p. m.
10
pelusas pegadas a la escoba
9 de julio de 2009
Habla Sandra
A esta altura debería decirte que nadie más volvió a mirarme de esa forma en todo este tiempo. La vez que creí que fue así, resultó todo una atroz mentira.
Alguien me podrá objetar que a esa edad no sabemos nada de la vida y del amor y que todo fue cosa de chicos. Alguien más podría decirme, sin miedo a equivocarse, que tal vez no sea visto como algo sano conservar semejante recuerdo de aquellos años y hasta haber vivido todo este tiempo abrigando una tenue esperanza basada en NADA. Pues les tengo una noticia: yo siempre sostuve que lo que sentí esa vez fue amor. La inocencia, la pureza, la sinceridad hecha tartamudeo, el enamoramiento vestido de mirada incesante, las hojas garabateadas con tu nombre, los encuentros casuales en el almacén por la mañana, las tardes después del colegio, las siestas de domingo esperando a que comience a caer el sol para poder salir a la plaza y tal vez verte. Después supe lo que era la vida de adultos. Y vaya si reniego de ella. No me trató nada bien, como habrás podido observar con esos ojos que nada dejan escapar. El amor no fue para mí como lo fue para mucha gente. Como te dije antes, viví en una gran mentira mientras fui inconsciente. El despertar a tiempo hizo que hoy esté sola pero tranquila y escarmentada. Hubo temporadas calmas y armoniosas, no lo voy a negar, donde sentí que era posible crecer al lado del hombre que creía amar. Tenía veintidós años entonces y un par de consejos a tiempo me hicieron ver la realidad y me salvaron. Me terminé de refugiar en la música y en Dios a quienes había dejado un tanto abandonados desde que el supuesto amor había llamado a mi puerta. Volví a las esporádicas pero profundas charlas con papá, que siempre tuvo una cura concreta para cada herida. Volví a los silencios colmados de sabiduría de mi mamá quien desde el fondo de su corazón me hablaba con la mirada, con los gestos... y con su música. Hoy te puedo jurar que no hubo nada que haya penetrado más profundo en mi alma que ese amor de madre hecho música. Y le doy toda la razón a quien opine que tal vez aspiro demasiado cuando hablo de una familia. Crecí en una familia pequeña, mínima, con iguales pretensiones económicas y sociales, pero de gigantes logros emocionales. Y siempre lo dije con la frente bien alta: no quiero menos que eso. Si Dios me premia con una familia será como la que me crió y así exijo que crezcan mis hijos: con paz, con amor y con calma. Pero ya ves... estoy envejeciendo más rápido de lo que se supone y ya no hay tiempo para sueños, hijos y amor. Seguiré tocando el piano y cantando en la iglesia hasta que Dios me llame para acompañar a mis padres a su lado. Según los médicos no debería faltar mucho.
Y esta mañana, cuando no nos animamos a hablar, cuando dejamos que todo nos supere una vez más, lloré al dar vuelta la esquina, hacia la soledad de mi casa a la que nunca termino de acostumbrarme, sin el piano de mamá, sin la radio de papá en la quinta y con estos latidos que me aturden al cerrar la puerta, con este corazón que a veces parece querer correr hasta la meta de una vez por todas y no prolongar más la espera. Y cuando pasó el llanto y me ganó la calma volví a tu recuerdo, el de hace muchos años y el de esta mañana. Entonces andabas en bicicleta con los otros chicos y ya se veía que te gustaban la velocidad y las emociones fuertes. No me extraña que hoy andes en moto (por cierto, es preciosa!) y sabés qué? estaba pensando en cómo será subir al cielo cuando me toque. Será lo mismo que viajar en moto? Con el cálido viento del verano acariciándote el rostro, haciendo equilibrio en una delgada línea plateada hacia el sol del atardecer mientras debajo tuyo todo se estremece?
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
12:14 p. m.
6
pelusas pegadas a la escoba

















