29 de marzo de 2006

Sentidos IV

"...y él solo piensa en morder su fruta prohibida". Soda Stéreo

Legui con Coca. Champagne. Sushi. 69. Paella. Quilmes negra. Malta con huevo y azucar. Sprite. El licor de chocolate de Lucy. Café dolca, Nesquick, miel y Tía María, batido y caliente. Mollejas con limón. El helado de vainilla saliendo de la fabricadora. Polenta con mucho queso. Las pizzas de mi tío. Las pizzas de mi vieja. El asado del 6 de diciembre a la noche. Su postre borracho. Sabayón de Tino´s.

20 de marzo de 2006

Sentidos III

"Y despues solo quiero, solamente quiero verte sola y apagar la luz". Fito Páez

Para los hombres la vista es fundamental, mientras que las mujeres prefieren además los otros sentidos.

Sus ojos buscándome la boca. El mar al atardecer. Jennifer Aniston. Los fresnos en Abril. La sonrisa de la dotora. El fuego. Luciano "tocando" la guitarra. Un acantilado. Un glaciar. Un cuadro de Dalí. Un edificio de Gaudí. La inmensidad de un cielo estrelladísimo desde el Uritorco. Un velador tenue. Sus montes y sus valles. La represa Cabra Corral. Los dibujos de Chichoni. Un Jaguar.

12 de marzo de 2006

Sentidos II

El olfato es un violento disparador de emociones. Los que creen saber dicen que es porque es el sentido que quedó más íntimamente conectado con nuestras capas cerebrales profundas y primitivas -el hipotálamo y el bulbo raquídeo- de cuando éramos animales y en buena parte dependíamos del olfato antes que la vista. Justamente es el hipotálamo el centro donde residen las emociones que viven en pugna con los razonamientos olímpicos del neo-córtex. Para mí, el olfato es un transportador instantáneo a tiempos o lugares distantes.

El estaño. Las hojas quemadas en invierno. Las tostadas. El café recién hecho. Una olla de agua con eucaliptus hirviendo en la casa de mi abuela. Pearls & Lace. Una carpintería, una fábrica de muebles o una casa recién estrenada. El Poxirán con tolueno. Una etiqueta de puchos vacía. Su lado de la sábana, ésa mañana y las que siguieron. Sweet Honesty. La pinotea lustrada con insecticida líquido. La cebolla rehogándose. Luciano recién bañadito. Patchouli. Los campos de Santa Fe bien entrado el atardecer. Tresor. La tierra recién mojada. Pollo a las brasas. El mar. Las noches de invierno en Córdoba. L'eau de Kenzo. Resina de conífera. Kerosene. Una torta horneándose. Su bahía. El interior de un auto nuevo.

9 de marzo de 2006

Sentidos


Limitados, desatendidos, segundeados, ignorados redondamente, hay ciertos sentidos que por más que la mayoría de las personas vengamos equipadas de fábrica para desarrollarlos, nos empeñamos en no darles la suficiente importancia. Percibimos la vida y el entorno a través de ellos y, quien lo puede negar? a veces nos quejamos porque hay cosas que se nos escapan.
Ejercitar los sentidos menos desarrollados es una tarea pendiente.

Veremos qué cosas nos traen los cinco sentidos clásicos. De mi parte, el gran ausente será el sentido común, así que aquellos/as que tengan algo que decir, ya saben que están invitados.


Rafaela, en la carpa: su cintura. Luciano, al nacer, entraba en mis dos manos. El abrazo de Edu, aquella noche en que me fui de mi casa. Los martillazos en las manos poniendo la cañería en mi propia casa. El frío húmedo del tanque de la moto. El calor reconfortante de los cilindros. La arena de una playa en Brasil. Un baño helado en el sur. El punto ideal de la masa para pizza. Descansar mis mejillas en sus senos. La nieve. Recorrer su espalda completa con la punta de mis dedos. Mi pie despellejado. La piel del durazno. El aceite Johnson. Pisar las hojas secas de los fresnos en Abril. Recolectar castañas en La Cumbre. El ardor de las lágrimas. Sus dedos jugando en mi pecho. El desliz de un pincel cargado de pintura. Estrenar repuesto de afeitadora. Las bolsitas con burbujas de aire. La espuma de un jacuzzi. Los abrigos de plush. Meter la mano en la preparación seca de los helados y revolver. El abrazo de mis viejos rumbo al exilio. Los metros de gasa saliendo de mi nariz luego de la operación. El calor volviendo a mis pies. Los colchones con resortes.

8 de marzo de 2006

.





Powered by Castpost

23 de febrero de 2006

Esto será siempre así...

Una vez me dijiste, casi molesta por mi situación en ese momento, que vos eras de cerrar historias y no de dejarlas abiertas. No fue tan así de tu parte y la cosa se dio vuelta, lamentablemente.
Otra vez me dijiste, bastante molesta por mi situación en ese momento, "ya veo que nunca vamos a ser dos". Tampoco fue así de tu parte, pero tampoco aclaraste que vislumbrabas dos "unos" por separado siendo que el miedo en esos momentos era un "tres" (de un lado, que después fue del otro).

Una vez me contaste lo doloroso que fue no poder despedirte de las personas que amabas, amigos, parientes y principalmente de esa mujer que tanto amaste y que tampoco tuvo la oportunidad de despedirse de vos. Ni parece que la fueran a tener (la oportunidad, digo). Hoy, ella y vos son dos almas desencontradas, errando en esferas dispares y con órbitas cruzadas... pero sin escapar a la grave (gravísima) gravitación que las une irremediablemente sin que, desde acá, desde esta tierra previsible, podamos saber los motivos superiores, el karma que las une.
Cada cual tiene un trip en el bocho -dijo García- y abro el paraguas antes que tildes esta similitud -lo que voy a decir- de banal o de distante años luz del ejemplo del párrafo anterior. Pero te podés imaginar siquiera lo doloroso que es para mi todo esto que estoy viviendo sin haber podido (sin quererlo aún, peleando porque todo esto no sea más que un mal sueño) despedirme de la mujer que más amé en la vida?
En eso estaba pensando hace un rato, cuando me preguntaste que me pasaba, si tenía sueño o si me había metido una pastilla. Estaba pensando en lo doloroso que es tenerte enfrente mío y no haber podido despedirme de vos como debió ser, en paz y a mano.

19 de febrero de 2006

Fiesta en la selva



Recuerdo tu gesto y tu risa cuando por fin te lo dije. No habrías podido evitar levantar la ceja aunque lo quisieras. Tu clásico "no jodas" me terminó de martillar. Sentí vergüenza, como cada vez que expreso un sentimiento y como voy a sentirme ahora que voy a volver a expresalo.
Que hago con todo lo que tengo para dar, para abrazar, para besar? Qué hago con esta familia que no me elige sino que me evita y me rechaza? Qué hago con toda esa gente que de un momento a otro quedó flotando en mi memoria, cuando minutos antes eran mis amigos? Qué hago con esa necesidad de contención y afecto que me desborda y desespera? Qué hago con las expectativas que pongo en cada cosa, en cada persona, en cada hecho? Qué hago con esa urgencia que todo salga bien, que la vida por fin entre en cauce y transcurra en paz, en orden y con sentido?
Se ve tan linda la fiesta en la selva y yo acá, acurrucado en una horqueta, aferrado a una liana silenciosa e inerte.

17 de febrero de 2006

Mono (Segunda parte)



Aúlla. Gime.
En silencio.
Llegó el frío. el otoño, como un alud sobre las asignaturas pendientes.
La vida pasó muy velozmente y no tuve tiempo de poner pause, rewind y detenerme en las oportunidades que elegí visceralmente.
En la cuarentena previa al cumple katún, el alma, el cuerpo y la mente se cansaron del largo peregrinaje y aterrizaron bruscamente desde las palmeras en las que habité en distintas junglas de exóticos lugares, sobre la tierra y en sus entrañas, donde existen cavernas muy profundas parecidas al infierno; espacios para descubrir si somos capaces de atravesar fronteras entre la locura y la cordura, el apego y el desapego, el deseo, la ilusión, el amor y lo que apenas podemos hacer con lo que sentimos en este experimento que es vivir y del que me siento recién parido, esta vez para siempre y por mí, sin padres ni nodriza.
Dándome cuenta que estoy en el viaje que llegará al lugar donde todo nos iguala, mientras jugamos en el fugaz recreo de la vida.
Me estoy pareciendo al joker de las cartas, ideal para jugar a la canasta. A pesar del look payasesco, siento que todavía alegro, sumo y aporto a quienes conviven con alguna faceta de mis múltiples personalidades.
Soy como una estrella fugaz que se detecta en el cielo y a quien se le encomiendan deseos de buena suerte y se apaga antes de que se cumplan.
Soy irremediablemente solitario.
Parezco sociable, adaptable, inquebrantable, pero soy tan frágil que tuve que convertirme en tronco desde chiquito para sobrevivir a las catástrofes que me visitaron y a las que reciclé "antes de que cante el gallo" por instinto de preservación, y no me di tregua en el síntoma, atravesando la incierta vida tapado de lianas que me cubrieron hasta asfixiarme y simbiotizarme.
Recién ahora que soy un mono curtido por las inclemencias meteorológicas e imponderables de la existencia, estoy tiritando de frío con el torso desnudo, echando un vistazo con lupa a mi manera insólita de atravesar la jungla, columpiándome en diferentes ramas, nidos, pechos y archipiélagos.
Viví el aquí y ahora sin medir las consecuencias. Y tuve suerte pues conjugué cada momento con todos los condimentos disponibles, recursos sacados de mi frondosa imaginación que siguió floreciendo a pesar de los peajes tangibles que me mandaban los nahuales para alinearme y balancearme.
Me reí tanto de mí que llegué a amplificar mi carcajada en sensorround en la galaxia y resucitar a los muertos vivos que han sido perseverantes en el seguimiento y se han nutrido del manantial que surgía de mi hara.
Participé en todos los experimentos teatrales, culturales, familiares y sentimentales posibles; soy una mezcla de ellos y, como un bandoneón que a través de su fuelle desafina hasta redoblar su dolor, urgente necesito un afinador.
Soy candidato a la terapia intensiva, a las operaciones de urgencia, pues predico la medicina preventiva pero no la practico.
Vivo con la cuerda tensa, me relajo solo cuando duermo, hago el amor, viajo, siento que cumplo con mis deberes cotidianos, humanos y laborales y me detengo a mirar las puestas de sol, la luna en sus diferentes fases, Venus, el lucero, que es el planeta que me rige y guía desde cualquier lugar donde intento encauzar mi destino.
Fui buen alumno, primer escolta, en la etapa en la cual los mandatos caían como misiles Scud y no daban tiempo a la rebelión. Fui el preferido de los profesores, preceptores, maestros, por mi inteligencia precoz, histrionismo, agudeza de espíritu y sentido del humor, y en cada etapa de mi vida me acomodé en algún trono invisible al cual estoy abdicando, pues estar en la cima es un espejismo.
Entrar y salir de cada momento como si fuera eterno; nadar en un estanque como en el océano; sentir en cada estación la temperatura de la piel, el gusto, el olfato, el tacto, el oído, saciado de todos los estímulos que aparecen en el mercado y siempre esperando más para desparramarlo entre los amigos, amores, hermanos, príncipes y mendigos que me acompañan en el Tao.
Viajar física, mental o telepáticamente. Estar en movimiento como la traslación y la rotación de los planetas.
Armar y desarmar casas, proyectos, utopías, sin sentir el impacto del "volver a empezar", con más entusiasmo y responsabilidad pues las lecciones siempre son duras aunque estén bien remuneradas.
Ganar y a veces perder, y aprender en un instante lo que hicimos en siglos.
Dejarme embaucar, encandilar, sabiendo que es una trampa mortal y caer rendido ante la fascinación.
Abrir el tercer ojo y detectar el peligro, la escencia, lo inasible e inexplicable y atesorarlo.
Atravesar amores marcianos, pleyadeanos, plutonianos pero nunca terrenales.
Quedar hechizado por una idea, una vela, una siesta de amor picante, un masaje tántrico, un viaje al mar en invierno, una voz que sigo soñando despierto y me asalta en una esquina, una mirada que me dejó titilando, una chimenea con alta filosofía tejiendo un telar de llama para abrigarme en los largos intervalos donde el silencio me aturde.
Ser mono es transitar la vida sin red, como un equilibrista de circo.
Escuchar un sábado a la noche a mis vísceras y quedarme solo en casa, sin eco.
Esmerarme en lo que hago, aunque me repitan millones de veces que no hay fórmulas, que es pura energía puesta al servicio de la obra.
Inspiración más que transpiración aunque me derrita en cada interacción enfrentando a mis fobias.
Cascabel, luciérnaga. Pozo de agua y prana para llenar y saquear.
Recién en el umbral del medio siglo estoy aprendiendo a cuidarme.
Di lugar a la invasión, al saqueo, al usufructo del alma.
Ego triturado, diluido, pisoteado por las bendiciones disfrazadas que no me dieron tregua.
Con cara triste y sonrisa, mezcla de copal y alpiste. Prófugo, náufrago. Guerrero sin armas. Vencido. Domador de casos perdidos y encontrados. Peligroso. Manso. Dócil.
Desperté envuelto en sueños gratos y arranqué con mate amargo. Otra vez nacido. Sol en Géminis. Luna en Libra.
Llovió. El día está nublado e indeciso.
Siento que perdí la conexión tántrica con la vida y lentamente, con coraje, enfrento cada día con más fe de erratas.
Ser mono... es magia y desperdicio, tiempo dentro del gran tiempo e indisciplina.
Gran collage de lo que no se tira, repique de campanas, arco iris doble, tesoro arqueológico, mandala, boleto capicúa, feria de vanidades, acertijo, vivero con jazmines, jeroglífico maya, tren bala, glims de aire fresco que aclaran.
Un refugio en el desierto y en Groenlandia.
Intensidad. Calidad más que cantidad. Ausencia con presencia.
Acertados consejos para levantar el ánimo, estimular, dar fuerzas a quienes pierden el timón de sus vidas.
No hay embajador cósmico ni terrenal que pueda interponerse cuando decido algo.
Acepto consejos. Los metabolizo comiendo maníes y parto raudo a la aventura.
Mi espíritu guerrero, curioso, aventurero, insondable, siguió exponiéndose en diferentes episodios que hoy siento en cada vértebra, órgano, nervio y ventrículo del corazón.
Qué omnipotencia!
O será que la vida tiene esa adrenalina que si no se vive a full parece que es insulsa, inodora e insípida.
Siempre busqué el sol como fuente de energía y en cada cielo espero, una a una, las estrellas que me hacen titilar: Venus, La cruz del sur, Los siete cabritos, Las tres marías y a la Luna, para reflejar mis dudas, esperanzas y pecados.
Atraigo como un imán a quienes no encuentran su camino y se suman al mío simbiotizándose, o chupándome el prana. Los depredadores me huelen y se instalan hasta desnergizarme.
Es mi gran trabajo y me llevó toda la vida diferenciar entre quienes me nutren o me vampirizan.

Soy ultraselectivo, preservo mi intimidad construyendo murallas chinas, me entrego plenamente en cada contacto, desde un saludo, una charla, una conferencia, una entrevista, un viaje de a dos. No nací para la diplomacia ni el piloto automático; por eso soy antisociable y saco un as de la manga para dejar contentos a quienes me succionaron el néctar.
Es bueno que los monos jóvenes hagan prevención para no prodigarse a cualquiera por una cuestión de ser showman eterno pues esas células y neuronas no se vuelven a regenerar.
Si bien he sido víctima de mis inventos, pasiones, proyectos, y logro entusiasmar al zoológico en mis creaciones cósmico-telúricas, soy el hombre más feliz del mundo cuando pego un slam.
La vida es ilusión. Un juego, una invitación a evolucionar o a involucionar según la sabiduría que tengamos.
Adoro detectar pintores, músicos, poetas, actores con talento, en lugares recónditos del universo y adoptarlos, integrarlos, estimularlos y acompañarlos telepáticamente.
Me gusta el feed back, admirar, aprender, evaluar cada episodio mientras ocurre y luego en soledad.
Todo me afecta. Desde el clima, la queja, la resignación del no intentar modificar un síntoma, el ruido de las grúas, las peleas, la violencia, el rush, hasta la caída de una hoja en otoño.
Tengo una reserva para comprender y aceptar el dolor, la injusticia, la desolación, y fundirme en ellos.
No me gusta que sepan donde estoy.
Desde chico me moví por el mundo y esperé cartas y palomas mensajeras, llamados en el contestador y ahora mi corazón titila cuando abro e-mails.
Me cuesta organizar planes sociales.
Voy donde siento que quiero estar, me adapto a lo imprevisible y descarto lo superfluo.
Admiro a la gente que transita la vida con equilibrio entre el Ser y el Tener con conciencia y perfil bajo.
Amo la velocidad y detesto el ajetreo, los trámites burocráticos, el mal humor crónico, el NO.
Soy feliz cuando veo el horizonte sin interferencias.
Mimar y que me mimen.
Que me inviten a comer y preparar una buena comida y confesarnos hasta el amanecer.
Detesto la mentira. Y si la detecto la desenmascaro asumiendo las mías.
Soy rápido, veloz, ágil con el pensamiento y muy vago con el movimiento.
Aprecio cada día mas la salud y me desvalorizo como la bolsa de Hong Kong cuando no la tengo.
Estoy renaciendo.

10 de febrero de 2006

Mono (primera parte)


Estoy suspendido entre el cielo y la tierra,
en ese incómodo espacio donde vivir es extraño.
Entonces, no hay futuro ni pasado.
El presente tan incierto me reclama
con las cenizas tibias del sueño que sigue rodando.
El corazón herrumbrado de amar a la intemperie
a piqueteras galácticas.
El tiempo es exigente o soy yo el que no lo alcanza,
dejándome ir en cada hoja de intenso amarillo
que lija mis estados de ánimo.
Cíclico como las estaciones, muero y renazco.
La vida me ha transformado.
Soy un experimento de vidas acumuladas
que repite errores,
donde existen razones profundamente enraizadas
que intento desmalezar con recursos humanos.
Convivo con las estrellas, planetas y luces raras
que me dan señales para retornar a casa.
Apenas intuimos la vida el la rueda del Samsara.
Sonámbulos, perdidos, anestesiados.
Nos llevaron las ganas, la casa, los padres,
los amores, proyectos, utopías,
el agujero negro donde la luz se apaga.



No va a faltar quien diga que reabir el blog con un escrito de Ludovica Squirru es, además de choreo, una clara señal de que el agua no me está llegando al tanque o que, en el mejor de los casos, llega con ciertos aditivos orientaloides. Pues sepalón: a partir de ahora apunto a ser lo más oriental posible y a ser coherente de una vez por toda entre lo que pienso y siento y lo que hago.
Se aceptan sugerencias, claro. Y me voy a dar el gusto de rechazarlas a mi entera discreción.
Gracias.

29 de noviembre de 2005

Sorry, we are...

18 de noviembre de 2005

Post


Las tormentas de Noviembre. Los chicos de la calle. Las monedas. Los perros vecinos. Los amores no correspondidos. Yor y Nahuel. Las hermanitas B. y N. Marie. El faro. Las lágrimas. Un disparo en la cara. Otra moneda. La bajada de la calle Córdoba. Sandra. Las visiones previas y las premoniciones. Los pedacitos. Pappo y el blues eterno. Las noches de Temperley. Mis deudas. Buenos Aires. Alanis. Los helados. El secundario. Angelina. Mis viejos y mis abuelos. Tornado. Juan. Laura y el tomatito. El/ellos/todos. MVMP. El barro. Los trenes. Los escritores. Salzanitos. Pink Floyd. Soda y la caja negra. Barney y sus amigos. La mareada. El acantilado. Gabrielle, my sweet sister. Luciano y el Fitito-Tunning concept. Mi primer libro y está el Liquid Ambar. El fantasma. La casa embrujada de Valle del Sol. Mi tío Daniel. Llegamos a Villa Giardino / y nos pusimos a caminar / buscando una Coca Cola / para calmar nuestra sed. Layla y lo demás no importaba. La torta de cumpleaños. G.I.T. Zona Calma. Deborah. Vera. Mery. Kico. Ana. Los flippers. Valito. Belen. Cin. Adriana. La Cumbre. El lado oscuro de la luna. El caos. Dolina. Buenos Aires.

Algunos estuvieron siempre, otros se fueron. Algunos no estuvieron nunca, otros los olvidé. Algunos me olvidaron, otros ni conocí.
"Gracias" a unos y otros. "Lo lamento" a unos y otros, llegado el caso.
Una vez Graciela Ramos me dijo: el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. Me ayudó a zafar de Química de 4º y me bautizó para siempre Hg.
Los quiero tanto! ...aunque no lo noten. Ojalá algún día pueda demostrarlo como se lo merecen.

13 de noviembre de 2005

Feels like home

Volver a vos es volver a casa. Es volver a recorrerte, perderme en mil historias diferentes, reconocer tus huellas en las caras de otros hombres. Es charlar con vos en voz alta, sentado en un café sin temor a las miradas indiscretas: nadie se sorprende ya de un loco hablando solo. Volver a vos es volver a perder de vista los amaneceres y los ocasos, es descubrir la luna cuando ya no hay más remedio, por inalcanzable, por gélida y arrogante.
Volver a vos es sumergirme otra vez en el vértigo de tus días y en la alocada carrera de tus noches. Es no tener otro minuto siquiera, para contarte y preguntarte, para aferrarte y dejarte ir, para seducirte y rendirme a tus pies, para tentarme y esperar que me pruebes. Volver a vos es esperar que me llames y no me dejes ir otra vez; es sentir que me necesitás aunque todo sea mentira y acabemos reconociendo, en los escasos silencios, con un susurro, que quien necesita de vos soy yo.
Volver a vos por unas horas no me alcanza. Volver a vos no deja de ser otra forma de extrañarte cada día más; es querer que el tiempo se detenga y que sin embargo siga; es notar todo lo que cambiaste todo este tiempo y cómo igualmente seguís siendo la misma, la anhelada, la cuna y la tumba.


La mañana lanza llamas
desde su herida, débilmente.
Caleidoscopio de ciudad y vos tan sólo,
tu ropa está vacía.
Y tan lejos del hogar estás que todo sueño duele más.
Y ya no hay forma de recomenzar.
Los gorriones se suben a todo armiño luminoso.
Tango de caras, organillero distinto
sentado en la avenida.
Y ya nadie te escucha nunca.
Desolado el hombre perdido
entre camionetas quemadas en aserrín
habrán marcado su mirada como a una huella
y ésta siempre se diluye como ojos, barro, cielos, todo...
Bajo Belgrano, amor ascendente,
es ella quien te busca donde vos no estás.
Y es que toda tu canción persistirá
siempre, siempre, y hasta en el turbio río...
Horizonte, litera de casas,
perpetuo remolino y mediodía distante
y vos estás tan sólo, loco, iridiscente
tu ropa está vacia.
Y ya nadie te escucha... nunca.
Todos dicen que quizás el amor vuelva un día
si es que este muro se logra derribar.

7 de noviembre de 2005

Tratado de música y afines - Ives Castagnino

Capítulo I - Nociones preliminares
Es necesario evitar que el arte caiga en manos de los canallas. No hay peor desgracia para la humanidad que un artista perverso. Yo he conocido a algunos de ellos. Poseen la técnica y los secretos de la música. Son diestros pero la maldad contamina toda su obra. Observe el alumno lo que voy a señalarle: la obra no puede ser mejor que el artista. Nuestros valsecitos se nos parecen. Una milonga tocada por un canalla es siempre canallesca, por más acordes que tuviere.

Capítulo CXVI - Inexistencia del melómano
Casi todas las personas garantizan, al ser interrogadas, su gusto por la música. Resulta muy difícil, por no decir imposible, dar con alguien que aborrezca cualquier expresión musical. Sin embargo, me atrevo a asegurar al alumno que la humanidad miente. La música no le gusta a casi nadie. Lo que en verdad gusta es aquello de lo que suele venir acompañada, las atracciones anexas de las que se vale para cautivar a las muchedumbres.
Estamos hablando de las luces que iluminan a los cantantes, de los trajes que éstos usan, de su apariencia seductora. Estamos hablando del efecto hipnótico del baile y de cualquier repetición de movimientos. Estamos hablando de las letras de las canciones, de la doctrina que suele acompañar a los géneros, de su simbolismo político. Estamos hablando de las mujeres que es posible conocer en los conciertos, de la fama que consiguen los que cantan, de los escándalos que protagonizan, del deseo que surge en nosotros de irnos a la cama con una estrella. Pues bien, son estas cosas y no la música lo que la gente ama.
Los maestros suelen enseñarnos a disfrutar de las grandes obras explicando el significado de ciertos efectos musicales. Esas notas graves en mitad de la Polonesa son en verdad los soldados rusos. En la obertura 1812, algunos críticos ven un parte de guerra de la batalla de Borodino. El tango El amanecer está lleno de violines que imitan a los pajaritos. Tengo malas noticias: la música no consiste en relatos ruidosos. La música no alude a nada. Puede existir aún sin el Universo, no necesita nombrarlo ni dibujarlo. Puede existir sin espacio (quién puede señalar el costado izquierdo de un vals?). En realidad solo necesita tiempo.
Adivino que el alumno lector ya se habrá puesto a la defensiva y pretenderá ocupar un lugar entre los escasísimos melómanos que existen. No mienta, alumno! A usted tampoco le importa la música. Me imagino que el despecho habrá de despertar en el discípulo el deseo de acusar al autor de estas líneas de pertenecer él también a la oceánica legión de indiferentes. Pues es verdad, no me importa la música.

27 de octubre de 2005

Sistemas inestables


arena
armonía
agua
paz
viento
amor
ceniza
seguridad
sudor (que sería casi lo mismo que el agua)
alegría
sal
ensueño
azucar
tranquilidad
maiz
felicidad
tierra
risas
migajas
intimidad
barro
placer
luz
vida

Algunas de las cosas que se escapan de las manos y todo intento por detenerlas empeora la pretendida estabilidad del sistema.
Se te ocurren otras?
Dale, estás invitado/a...

And every day the paper boy brings more...

Hay una especie de tango/bolero que me suena a cada rato, y vuelve, y vuelve, insiste, persiste, resuena, cansa, agota... "y a la luz difusa de la madrugada". Pero a veces me acuerdo que me gusta Pink Floyd y vuelvo a los nuevos viejos discos que me acompañaron aquellos años, veo sus manos tenderse hacia mi, me trepo a las guitarras espaciales like balancing on the biggest wave and race towards an early grave...






The lunatic is on the grass.
The lunatic is on the grass.
Remembering games and daisy chains and laughs.
Got to keep the loonies on the path.
The lunatic is in the hall.
The lunatics are in my hall.
The paper holds their folded faces to the floor
And every day the paper boy brings more.
And if the dam breaks open many years too soon
And if there is no room upon the hill
And if your head explodes with dark forebodings too
I'll see you on the dark side of the moon.
The lunatic is in my head.
The lunatic is in my head
You raise the blade, you make the change
Now re-arrange me 'till I'm sane.
You've locked the door and throw away the key
There's someone in my head but it's not me.

And if the cloud bursts, thunder in your ear
You shout and no one seems to hear.
And if the band you're in starts playing different tunes
I'll see you on the dark side of the moon.

Toby's



Llovía. Tanto como hoy. La luminosidad del día no cambió prácticamente desde que asomamos nuestras narices por un instante hacia afuera hasta que por fin cada uno a su casa. Empezó en tu casa, creo que éramos los de siempre por esos días. Después nos fuimos a BonCon, hablando de bueyes perdidos. Eran los tiempos de descubrir los mensajes ocultos en las canciones de Led Zeppelin y hasta de Porchetto, eran los tiempos de los guiños cómplices y de no entender qué hacías conmigo. Bueno, después lo supe: fue un arranque del momento, pero estoy agradecido. A vos y a quien unos días antes me había dicho -así muy entrelíneas- que no le gustaba el papel que le había tocado porque tanto vos como yo éramos personas a las que ella quería mucho y no le gustaría que por este asunto de alguna forma saliéramos lastimados. Estas historias siempre parecían tener la ineludible fatalidad de lastimar, nunca supe por qué. Pero no nos lastimamos: ¿qué daño se pueden hacer dos adolescentes que se besan y apenas se asoman al mundo, vestidos de blanco por dentro y por fuera, obnubilados por utopías y la idea novel de un país que despertaba, y la libertad añorada pero sostenida por sutiles cadenas familiares? Y así como estábamos, sumados tu mamá (sí!! tu mamá), su amiga y un par de primos y novios y novias oficiales más, partimos para el pueblo vecino. Me acuerdo que las mujeres iban en tu Fiat1500 y los hombres no me acuerdo en qué. Y nos metimos en Toby's y nos refugiamos en los sillones o en el centro de la pista, pero nunca nos perdían pisada y eso me divertía. Y en medio de todo la música, cuando nos dábamos lugar entre besos, entre risas y promesas vanas. Y cuando a la madrugada ofrecieran el desayuno a aquellos que se animaran a quedarse hasta el amanecer, vos y ella, pidieron cambiar otra salida, en algún otro fin de semana por el desayuno en Toby's y que la magia siguiera unas horitas más, que ya habría tiempo en los días por venir, para dormir y soñar con una noche larga. 
Y nos quedamos tomando chocolate y viendo la lluvia caer en el jardín, y los primeros domingueros que salían a comprar facturas o el diario mientras ellas, las "grandes", sentadas en la línea de sillas me hacían acordar a los bailes que mi viejos me contaban, donde las mujeres se sentaban a la espera del cabeceo salvador. 
Y descubrís que amor es más que una noche y juntos ver amancer, eso decía García. Claro que la noche fueron sólo besos fugaces y a escondidas y que ver amanecer fue una forma de decir porque creo que el sol salió recién como dos días después, cuando el colegio cada uno y en pueblos distintos y realidades diferentes. 
Una escalera al cielo fue el comienzo del final, y yo no sabía qué más hacer para sostener algo que nunca me había propuesto y que se me notaba a la legua que me quedaba enorme. Nunca tuve la oportunidad de preguntarte qué pensaste de todo eso, ni se si alguna vez voy a poder... es más: apuesto a que ni te acordás. Mientras tanto, esta poca luz del día, este frío y este aroma a café con leche con medialunas de este bar perdido en el centro, esta lluvia que no para de caer y "cuando vuelva del cielo te voy a estar llamando". 








 ♫

25 de octubre de 2005

Utopia




Nos sentaremos en ronda, todos en un cuarto, nos ajustaremos los cinturones y nos comprometeremos a dialogar. Todos bajaremos un cambio, descansaremos sin culpas, diremos la verdad sin temores, disentiremos sin juzgar. Nos detendremos y responderemos y nos expandiremos e incluiremos y permitiremos y perdonaremos y disfrutaremos y evolucionaremos y discerniremos y preguntaremos y aceptaremos y admitiremos y divulgaremos y nos abriremos y nos acercaremos y nos expresaremos.
Abriremos nuestros brazos, saltaremos juntos, nos lanzaremos a una red segura. Compartiremos, escucharemos, apoyaremos y gustosos nos dejaremos impulsar por las pasiones sin importarnos las consecuencias, respiraremos y seremos encantadores y fascinados por la diversidad, seremos delicados y daremos lugar a cada emoción, abriremos foros donde todos podamos hablar, ser escuchados, ser vistos, superaremos los obstáculos, sanaremos, seremos humildes, y seremos imparables, nos mantendremos juntos y seremos libres y sabremos cuándo hacer cada cosa, liberaremos, depondremos las armas y nos levantaremos y nos sentiremos seguros

Texto: Alanis Morissette
Foto: Yor
Modelo: Cintia

18 de octubre de 2005



Por qué no se puede hacer con la vida lo mismo que hago con Space Cadet ? Apretar F2 y que todo vuelva a empezar. Cero puntos, tres oportunidades nuevas para inaugurar (con la increíble oportunidad de volver a apretar F2 en cualquier momento), no previous records, no ancient winners...
Porque siento que la pelotita de este juego rebota y rebota en mis narices y cada vez va más rápido y cada vez se apagan más luces, cada vez tengo menos puntos, cada vez que pasa por mis manos (flippers) apenas puedo manotearla, arañarla, dejarla que rebote o mandarla para donde el envión la deje y que vuelva otra vez a rebotar y rebotar y rebotar y rebotar...
Y si desenchufo?

7 de octubre de 2005

Y me debo...

...encontrarte con urgencia, una charla de horas y horas, sin ahorrar miradas y matices, sin guardar nada por prejuicio o por miedo o por supuestamente sabido. Mirarte y recorrerte y reconocer en tu rostro las huellas de todo este tiempo y encontrar en tu piel de mujer la adolescente que amé sin consuelo ni miramientos. Y atreverme a tomar tu mano y sentir tu calor una vez más y desear un fugaz estremecimiento o verte ruborizar y el brillo inequívoco de tus ojos, y ese silencio atronador que dura una fracción de segundo más que cualquier otro silencio, de cualquier otra situación, de cualquier otra gente. Y decirte que nunca te olvidé por más que intenté y hasta llegué a creer que sí lo había hecho hasta que las máscaras cayeron y las pretendidas realidades se esfumaron y solo quedó tu presencia por sobre todas las cosas, ese halo de tu mirada que todo lo abarca, que todo lo conoce. Y decirte que tal vez no en esta vida -como estoy seguro que fue en otras- pero quizás en otra u otra o al final de este "ir y venir del carajo", en la noche de nuestras vidas, con la tenue luz de nuestros fuegos, nos fundamos en uno solo, como siempre fue y siempre debió ser; y la temblorosa llama reverbere las siluetas magnificadas de las sombras y trastoque el ambiente y provoque el suspiro, la brisa, el viento, el vendaval que arrasa los días, las desventuras, las ansiedades, los desencuentros, las eras, los espacios y todo vuelva a ser como al principio y el mundo sea inaugurable otra vez y las cosas estén allí de nuevo para abatirlas o dejarnos abatir, pero allí; y nosotros de este lado, espalda con espalda, frente a frente, entrelazados en fibras, en vibraciones, en luz, en eternidad inmutable.

6 de octubre de 2005

Vera - El encuentro

The reflex is an only child, he's waiting in the park
The reflex is in charge of finding treasure in the dark
and watching over lucky clover, isn't that bizarre?
Every little thing the reflex does leaves you answered with a question mark

Oh! the reflex, what a game! he's hiding all the cards
The reflex is in charge of finding treasure in the dark
And watching over lucky clover isn't that bizarre
Every little thing the reflex does leaves you answered with a question mark


Acá no será cuestión de impaciencia, en todo caso no lo será con los demás, con segundos o terceros involucrados y más bien tendrá que ver con uno mismo, la forma en que la administre, la dirección en que se lancen los dardos y la dosis de daño que cada uno poseerá, llegado el caso. Muchas veces se dijo que era solo cuestión de quererlo, de impulsarlo, no tanto de esperarlo, o en todo caso que la espera -que supone mínima- se dará en forma natural como parte del proceso querer-impulsar-esperar, pero pasó mucho tiempo hasta que querer-impulsar-esperar tuvieran forma más o menos tangible y no hablaba de tangible teléfono, tangible carta, tangible beeper sino más bien de una cuestión mental si se quiere, como una predisposición previa a querer-impulsar-esperar... sí, previa... entonces incorporada, de manera que predisponer-querer-impulsar-esperar.
Un día se predispuso y esto llevó al marco de la situación, le dio escenografía, le dio guión, de alguna manera las didascalias y hasta el ensayo. Otro día lo quiso y asumió que querer era tomar el papel principal o el secundario... al caso era lo mismo porque la cosa sería de dos y tanto un papel como el otro serían relevantes. No podría permitirlo de otra forma: ni protagonizar estelares ni secundar protagonismos. Otro día lo impulsó. Su voluntad se puso en movimiento y se sorprendió de los resultados, de la respuesta inmediata y del acuerdo tácito acerca del lugar, la fecha, la hora y hasta casi los temas a tratar. El tramo final del impulso la dejó (como te deja una escalera mecánica en tierra firme, cuando estirás el primer pie y con el otro todavía seguís en esa especie de volar en una alfombra-piso, hasta cuando te das cuenta que ya se acercan los últimos segundos y que el vuelo se termina y que ya no queda otra que apoyar el primer pie y hay que levantar el segundo porque sino los que vienen atrás y hasta uno mismo que no quiere papelonear tropezando, y qué van a decir justamente los que vienen atrás, y que no crean que uno es del campo, no, caramba! que uno solo quería volar unos instantes, un microvuelo urbano... y de repente la magia acaba, la inercia te lleva hacia adelante como un resto de torque de la voluntad ajena al cuerpo mientras que los pies se resisten a la dura y pesada realidad, y el impulso terminó, ahora viene el esperar) caminando hacia la mesa del bar, no la línea de mesas que daban a las ventanas sino las que daban a la pared de horrible color beige que alternaba con líneas de espejos, algunos manchados de tan viejos, algunos rotos por manos furiosas o por vaya a saber que utensilio que no encontró su camino natural. Mesa para dos iba a estar bien, se dijo. No crowds allowed y su maldita costumbre de las frases hechas en inglés. Prendió el tercer cigarrillo desde que hubo bajado del taxi y pidió su acostumbrado cortado en jarra y en el instante en que inspiraba una bocanada de humo y cerraba los ojos como quien descansa un poco la vista y las ideas creyó verla de reojo cruzando la calle tras un auto que acababa de salir del semáforo. Nunca imaginó semejante puntualidad por lo que ni se molestó en volver la vista hacia donde había creído verla cruzar. En todo caso -se dijo- si era ella cuando llegue me enteraré.
Unos segundos después oyó la tos a sus espaldas cerca de la puerta de entrada y el saludo (sin respuesta) al mozo y ese inconfundible tonito eclesiástico que tanto la exasperaba y que algo le decía por lo bajo al mozo. Sus pasos, su aroma, su conocido aroma y la lluvia de su pelo discretamente apartado con la mano mientras se agachaba para darle un beso y saludarla. Se sentó sutilmente frente a ella sin dejar la cartera, sin quitarse el abrigo, pero sin evidenciar de forma alguna que su deseo fuera irse pronto. El mozo vino con el cortado e ignoró discretamente su compañía, tal vez un acuerdo de silencio, un no molestar secreto.
El asunto ahora venía a ser quién rompía el hielo. Tal vez el lento apagar el pucho en el cenicero y hurgar en la brasa extinguida, tal vez el último soplido de humo así de coté, quien dice? por ahí echarse atrás sobre el espaldar de la silla. Ella parecía ser la más impaciente; la que tenía enfrente exhibía su paciencia a prueba de balas, una sonrisa leve y los ojos calmos... algo de superioridad que volvía a molestarla y a darle ganas de prender otro cigarrillo.
Ella habló de la soledad, de los años indecisos, de las frustraciones, de ver pasar la vida desde otro lado... de alguna forma la bronca se fue transformando en pesar y sus ojos comenzaron a brillar húmedos y cada tanto la voz y la respiración se le entrecortaba. Ella la escuchó con una sonrisa protectora y un gesto de paciencia infinita. Acarició su pelo un par de veces y hasta le elevó el mentón tomado entre sus manos para decirle un par de cosas mirándola a los ojos. De vez en cuando el espejo dejaba ver lágrimas en ojos multiplicados como un dibujo de Picasso, a veces el humo del cigarrillo se mezclaba sutilmente con su perfume y las volutas del café se impregnaban en sus mejillas. Creyeron perdonarse, pero tuvieron la certeza de que nada cambiaría la manera de caminar la vida que tenían: cruzándose eternamente, chocando invariablemente, volviendo a sí mismas por siempre, buscando redención y condenándose en el mismo acto. Ella nunca esperó una respuesta idéntica y se sorprendió en silencio por ello... hasta podría decir que lo disfrutó aunque la avergonzara semejante sentimiento de bajeza. Ella también andaba por la vida sola, frustrada y herida, y no había una vez que no pensara en cómo se habrían dado las cosas, cómo habría sido todo si en algún lugar del camino la elección hubiera sido la otra calle de la encrucijada. Pero al final, sus estudios y experiencias le volvían a decir que de nada sirve, que todo fue propia elección aún cuando imaginara que nada de eso estaba en sus manos, que las elecciones mucho tienen que ver con la escencia de uno y no con la sabiduría adquirida, con la cultura, con las costumbres. Pudieron llorar en silencio y a la par y cuando una callaba la otra volvía a empezar. Hubo silencios... la pucha si los hubo. Y cuando creía que todo había sido dicho se asomaba otra gota por el vertedero y dejaba paso al torrente del que nunca se creyó capaz. Cada tanto una sorprendía a la otra secándose el mismo ojo o apartándose el mismo mechón de pelo... todo simétrico, coordinado e inverso, como ver las agujas del reloj girar en el espejo, como tener la certeza que las frías palabras no salían de su boca. Ella internamente dictaminó un descolorido empate por más que hubiera querido alzarse con los laureles, pero lo justo es justo y me tuve que guardar los dardos de los que hablaba al principio. Si bien hacía años que venían despidiéndose y volviéndose a encontrar sin quererlo, sin buscarlo, ella pidió el último cortado y descubrió que la etiqueta de puchos se había vaciado. La hizo un bollo y la lanzó despacio, impulsada con el dedo mayor izquierdo como cuando era chica y tiraba la bolita para embocarla en el hoyo, hacia la pared que tenía enfrente, surcada de espejos. En el espejo roto rebotaron levemente ocho bollitos de papel y volvieron a ser uno en las tiras de espejos sanos al caer finalmente el papel sobre la mesa. Más allá del foco en el plano de los espejos, estaban las confusas inscripciones furtivas, los corazones, las cargadas, alguien que declaraba su amor a una tal Josefina y otro que recordaba un feroz 5 a 0 de Platense. Creyó leer Ana -Anita- y Marcos pero se dijo que solo era otra ilusión óptica y al ponerse de nuevo los anteojos desaparecería junto con ella. Y esa fue la despedida.

Vera http://mery23.blogspot.com/2004/07/la-historia-de-vera.html

Vera II http://mery23.blogspot.com/2004/08/un-poco-ms-acerca-de-vera.html

Vera. Kico´s version http://kicoarg.blogspot.com/2005/09/como-te-digo-una-cosa-te-digo-la-otra.html