12 de julio de 2007
9 de julio de 2007
Let it snow, let it snow, let it snow...
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
4:28 p. m.
11
pelusas pegadas a la escoba
27 de junio de 2007
Crossroads
Miró su reloj y trató de establecer una coordenada con el sol y el horizonte. Un ave chilló molesta, a lo lejos, y los cables comenzaron a silbar. “Mi”, se dijo en silencio, e improvisó mentalmente una frase en esa escala. Increíblemente, el viento siguió soplando en la misma nota por unos cuantos segundos más. Lo tomó como una señal.
De repente, decenas de aves hasta entonces invisibles, ocultas en el chato pastizal, levantaron vuelo en un estruendo de alas chasqueando el aire caliente de un atardecer naranja. El cabello de su nuca se erizó y un escalofrío le recorrió la espalda. Giró y allí estaba. No había otras huellas en el piso, no había sombra a sus pies... ya no había blues entre los cables y su mente.
El recién llegado sonrió y el sol se escondió tras un delgado listón de nubes azul profundo. Lucía estrafalario y no era ninguna sorpresa: camisa de jean abotonada hasta el cuello, un moño metálico con forma de cráneo de vaca, saco rojo largo y bordado en dorado, jeans azules gastados, botas texanas de piel de serpiente, al igual que el sombrero de cowboy de Hollywood.
Pisó el cigarrillo con su bota izquierda y sin dejar de mirar al suelo lanzó –despacio- el humo por la nariz.
—¿Cómo llegaste aquí? —preguntó mirando los cables silenciosos.
Él, calmo como tres minutos antes de una tormenta de Noviembre miró distraídamente hacia el auto.
—Supe la historia de Johnson y quise saber cuánto había de cierto en ella... y cuánto de basura —y lo miró –desafiante- a los ojos, aunque sin encontrarse con la otra mirada.
El otro, mano en el bolsillo, miró alrededor un tanto inquieto, aunque suene increíble. Luego de una larga pitada al cigarrillo (nunca se pudo ver en qué momento lo encendió) miró hacia arriba en su mente, haciendo memoria.
—Oh, si... Bobby Johnson, lo recuerdo. No fue el único... ni el primero. —Cabeceó en dirección al auto y preguntó:
—¿Qué llevas ahí dentro?
—Una Les Paul ’59...
El Diablo –porque de él se trataba- soltó una estruendosa carcajada abriendo las fauces hacia el cielo. Los cables aullaron, otra vez en Mi.
—¡Mentira! —Dijo sin dejar de reír. —Tú no tienes una Les Paul ’59... eres un niño aún. Sigues yendo con mami a comprar esas camisas ridículas que usas en la escuela... apuesto que jamás te han ensuciado alguna con lápiz labial. Además... ¿Aquí? ¿En el sur del planeta? —Ahora su mirada era grave, maligna, poderosa. —Si no tienes nada mejor que hacer... —por fin acercó su rostro al del joven. Olía a ajenjo y sus ojos, tras las finas y elegantes lentes esmeralda, eran amarillentos. —Déjame en paz, ¿quieres?
Volvió a pisar la nueva colilla con la punta de la bota y giró para marcharse.
El joven, sin alterarse pero haciendo un esfuerzo por respirar aire fresco, habló a la espalda del Diablo.
—Ambos sabemos que tengo poco tiempo, así que no actués. ¿Qué es esto de que soy demasiado chico? ¡Como si fuera un inconveniente! Y dejá de hablar como en una película barata doblada en Méjico. Y sí, esto es el sur del planeta, hablamos de otra forma... y aquí también hay blues y Les Paul. ¡Y quiero ser el mejor!
El demonio se detuvo. Antes de girar en dirección al joven volvió a mirar de reojo hacia el auto.
—Así que quieres ser el mejor...
—Sí.
—¿Sabes? Hay algo que se llama talento...
—¡Y lo tengo! ¡Mierda! Pero no soy el único talentoso por aquí, es por eso que vine a este cruce y traje mi guitarra. Nadie más lo sabe, ni lo sabrá. ¡Ahora decime de una vez qué hace falta!
—Al final siempre se sabe —dijo Lucifer fumando otra vez y sin inmutarse por la actitud amenazante del joven frente a él. —No es ningún secreto. Okay, si tanto lo quieres solo tienes que decir “Deseo ser el mejor guitarrista de blues del sur del planeta”. —Se bajó las gafas hasta la punta de la nariz y lo miró de cerca. Esta vez sus ojos eran rosados, igual que las lentes. Levantó una ceja y sonrió con malicia: —No olvides dejar el alma en tu deseo... —Y estalló en una carcajada que resonó por toda la planicie levantando polvo y espantando animales.
El Diablo se alejó unos pasos, pateando distraídamente una piedra chiquita y sacando chispas con otra.
—¡Vamos, te escucho!
El muchacho tragó saliva. De pronto toda su seguridad pareció tambalear. Se sentía mareado. El lugar comenzó a dar vueltas, anochecía y amanecía con una velocidad pasmosa, el sol era un electrón danzando loco en su órbita, el viento de los giros lo despeinaba y le sacudía la remera.
—Deseo ser el mejor guitarrista de blues de.... la Tierra —dijo cerrando puños y ojos, apretando dientes.
El piso tembló en ese momento y los giros cesaron. El Diablo estaba frente a él con los brazos en cruz, orientados con el camino de tierra, perpendiculares al asfaltado. Una bola de luz roja surgió de su mano izquierda, se estrelló en el parabrisas del auto, que voló en mil fragmentos y continuó directamente hacia el estuche que reposaba en el asiento trasero, lo perforó y se apagó. Otra bola de luz roja surgió de su mano derecha y entró por la boca abierta del chico, lo sacudió en un espasmo violento y lo levantó del piso unos centímetros. A los pocos segundos cayó sobre el camino y de desplomó sobre un costado. En posición fetal, se retorcía de dolor y lloraba en silencio.
Cuando se recuperó, el otro ya no estaba. Tres pájaros se posaron sobre los cables pero volvieron a tomar vuelo hacia el poniente. Miró hacia el auto y no se sorprendió de verlo con el parabrisas sano, intacto. Caminó con dificultad tomándose el vientre con las manos (le dolía terriblemente). Se asomó por la ventanilla del conductor. El estuche estaba sano pero abierto. Un destello rojizo nació de las cuerdas y notó que la primera y la sexta vibraban sutilmente. Sacó la cabeza fuera del auto y se volvió hacia los cables. Volvían a sonar en Mi, como la risa del Diablo, como la mejor nota de un blues.
I went down to the crossroads,
Fell down on my knees.
Asked the Lord above for mercy,
"Save me if you please."
I went down to the crossroads,
Tried to flag a ride.
I went down to the crossroads,
Tried to flag a ride.
Nobody seemed to know me,
Everybody passed me by.
I'm going down to Rosedale,
Take my rider by my side.
I'm going down to Rosedale,
Take my rider by my side.
You can still barrelhouse, baby,
On the riverside.
You can run, you can run,
Tell my friend-boy Willie Brown.
You can run, you can run,
Tell my friend-boy Willie Brown.
And I'm standing at the crossroads,
Believe I'm sinking down.
♫
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
11:39 a. m.
18
pelusas pegadas a la escoba
21 de junio de 2007
De otros mundos (parte IV)
Trataré de usar términos a los que estamos acostumbrados, aquellas palabras que dentro de mi ignorancia, puedan graficar lo mejor posible, aunque más no sea de manera arquetípica y pondré esas palabras de referencia en cursiva.
La vida aquí es tan sencilla y compleja a la vez como en cualquier rincón del universo. Existen diferentes estadíos, varias dimensiones, distintos pasos por un cuerpo denso, como el nuestro, entidades que necesitan manifestarse en varias dimensiones a la vez. Pero vayamos al hecho concreto de estos seres increíbles.
Sus cuerpos densos son, en un promedio, una vez y media los nuestros. El cuerpo es de una composición extremadamente dura para lo que estamos acostumbrados (podríamos compararlo con hierro) pero a la vez muchísimo más flexible que los nuestros. No poseen esqueleto y son pocas las vísceras (órganos huecos). Pero el desconcierto es total cuando tocamos estos cuerpos y los notamos de una suavidad tal que bien nos remite a la piel de un bebé humano. Y, como dicen los vendedores de colectivos, como si esto fuera poco, poseen una capacidad de adaptación increíblemente desarrollada. Como ejemplo, podemos citar que los vehículos de transporte que se construyen son un pasatiempo más que una necesidad. Estos seres pueden volar a cualquier velocidad y en cualquier dirección prácticamente desde que son adultos (ya llegaremos a explicar las etapas de desarrollo), por el mismo método de generar un espacio de gravedad cero y caerse allí.
La sexualidad no existe aquí como una cuestión divisoria, marcada, notable, necesaria. Si bien todos los seres son distintos y, como en nuestro caso, nunca se dan dos exactamente iguales (aunque sí similares como nuestros gemelos), no existe una separación de género.
Ya vamos a lo que tanto les interesa... si los conoceré!
El placer es algo que aquí se vive permanentemente, como respirar o alimentarse. No es que todos anden con cara de orgasmo todos los días y sus noches, pero es tan común y simple sentirse bien que hasta nos cuesta habituarnos. Y la sexualidad es lo de menos, basta un simple acuerdo y la adaptación es instantánea, alguno será hembra y otro será macho y hasta se puede intercambiar en cualquier momento. El placer por el contacto físico es solo un paso previo a lo verdaderamente importante: el intercambio emocional. Allí la comunión es total, nada queda insatisfecho, nada queda en silencio, nada queda sin sentir, la empatía es completa. Nuestros humanos orgasmos son algo así como el sentimiento más precioso y preciado, pero los intercambios emocionales tan extremadamente puros de esta gente nos dejan con la sensación que nos estamos perdiendo un noventa por ciento o más.
De todas formas, estos intercambios nada tienen que ver con la reproducción ya que la misma se da por una especie de clonación. Podríamos decir que más que padres e hijos, son todos una gran familia de hermanos. Las familias se constituyen en el tiempo que lleva la planificación de la nueva vida. En determinado momento de sus vidas sienten un llamado y sin ningún tipo de duda o desconcierto y mucho menos de negativas, acuden a la vez que comienza, por dentro, una transformación trascendental en cada uno de los convocados.
La vida a punto de encarnarse es la que realiza, junto con los maestros guías, este llamado a quienes serán la familia casi pasajera, en términos de tiempo y en formalidades similares a las nuestras. Trataré de explicar.
Cada vida, igual que pasa con las nuestras, tiene un objetivo, una misión, un aprendizaje (bueno, no siempre es uno solo, pueden ser más), un motivo particular por el cual descender el nivel de vibración y manifestarse en un mundo denso. Para lograr esto, se necesita determinado ámbito, parientes, región geográfica, religión (no acá, ese concepto no existe), coyuntura social, etc., etc. Esa convocatoria suele reunir a personas que tranquilamente pueden ser vecinos o completos desconocidos y que de repente se ven envueltos en roles fundamentales en la vida que se está por gestar. Mientras el llamado tiene su curso, comienzan a manifestarse en esta gente los planes y objetivos de la nueva vida. El nombre, el aspecto, la posición en la sociedad, las habilidades, la condición para los afectos y mil cosas más que definen a esta personalidad única e irrepetible. Es como darles a los actores que van llegando a un gran casting, el libreto de la obra. No hay palabras para esto, no hay acuerdos del tipo escrito, ni siquiera del hablado. Sencillamente se van re-conociendo y entrelazando sus vidas bajo las precisas directivas de la nueva vida y sus guías. Cuando está todo dispuesto, el ser padremadrehermano que dará origen a la clonación comienza a experimentar una transformación sorprendente: en la zona del bajovientre va creciendo un apéndice que en cuestión de 8 a 10 horas toma la forma de un huevo y en un momento determinado se desprende. Este huevo, que exteriormente tiene la misma piel que el ser del que se desprendió, va tomando su forma definitiva en casi el mismo lapso (de 8 a 10 horas, nuestras siempre) pero de un tamaño menor. Cuando la criatura está lista, mide cerca de un metro y apenas pasaron 20 horas. En poco tiempo, el tiempo que le lleva ponerse en condiciones físicas de desplazamiento y acostumbramiento de los miembros y órganos sensitivos, va incorporando a su vez los conocimientos básicos de alimentación, comunicación, composición familiar, etc., etc. y lo que es más importante: una especie de sellado final con las instrucciones acerca de su misión en esta vida, algo que el resto de la familia vino aprendiendo en este tiempo. Y acá viene la parte que nosotros solemos graficar como el beso del ángel del olvido. Cuando este ser está en condiciones de valerse por sí solo (apenas pasadas 30 o 35 horas nuestras) se borra todo el plan en todos los convocados y en el recién nacido. Todo menos las relaciones básicas, los parentescos pactados como básicos, las amistades necesarias, las relaciones primordiales. Pero el plan se olvida y solo permanece latente el objetivo en un rincón de lo que nosotros solemos llamar subconciente, para poder así cumplir con el libre albedrío versus destino. Acá también, la polaridad reina de manera indiscutible e indiscutida y solo aceptándola y aceptando el camino hacia la unidad, se puede decir que se dio un paso importante en el desarrollo de esta entidad en su camino por el mundo denso.
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
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10:16 p. m.
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pelusas pegadas a la escoba
19 de junio de 2007
Los ocho
Nada de instrucciones ni endosos, me ortivé como Pesi aunque también como él, acomodo el tomuer que me dejaron Ceci, Flor, Anubis, etc... gracias chicas, son unas amigas
Multiple choice: Indique cuál o cuales de los siguientes items definen al sujeto que aparece en el perfil, allá a la derecha.
- La primera imagen que se llevan de mí es mala, malísima. Un tipo de mal aspecto y pésimo talante, desaliñado, gordo, torpe, guarango. Así que primero conoceme virtualmente o por teléfono.
- La imagen que se llevan de mí al verme por primera vez pero después de conocerme virtualmente, es peor que la del punto anterior! Jajaja
- El punto número dos es relativamente mentiroso, no soy tan malo ni tan desagradable después de todo.
- Me encanta tener sexo, me desespero cuando no tengo sexo por un tiempo (y bueno, soy hombre, ya escucho las opiniones “solo piensan en eso”) y sin embargo es una de las cosas que menos tuve tanto en mis relaciones pre como en mis relaciones matrimoniales. Aunque seguramente todo esto se relaciona con los puntos 1 y 2. Habría que indagar con alguna ex.
- Me cuesta horrores, para no decir que me es casi imposible, integrarme a un grupo y más si es de hombres. En un asado o esas típicas reuniones de amigos, matrimonios y otras yerbas, es normal que me encuentren charlando en la cocina con las mujeres que hacen la ensalada que hablando de futbol o autos junto al asador con los varones. O capaz que si estoy cerca del asador con los hombres, estoy a un lado de grupo leyendo una revista o mirando el paisaje (o el culo/escote de alguna soltera). (Bueno, sí... hay casadas que también tienen lo suyo pero bue... uno tiene su moral de vez en cuando, vistes?)
- No me sale discutir ni aún teniendo la razón. En ese aspecto soy bien bien Felipe: hasta mis debilidades son más fuertes que yo. Si una charla comienza a tornarse heavy, se me llenan los ojos de lágrimas, se me hace un nudo en la garganta, se me crispan las manos y por lo general exploto de la peor forma, en bronca, en llanto, en gritos, pero la mayoría de las veces en rabia impotente y cobardía, pero eso ya no es explotar, es implotar.
- Hasta hace un tiempo creía que el amor en una pareja era para siempre. Hoy ya sé que apenas dura unos cinco a siete años, lo demás es pura costumbre. Lo que no sé es si es mala o buena costumbre, aunque conociéndome, votaría a “buena”. Igual desconfío.
- Yo era un tipo divertido y con mucho sentido del humor. Es decir, era un pibe divertido, hace mucho, cuando era “pibe”. Ahora el “tipo” –cuarentón, casi- se hizo un amargado, resentido y cascarrabias. Hace unos días, por casualidad, me lo encontré al “pibe” y me dieron ganas de salir a andar en bici con él y de volver a comer mandarinas y leer sobre ovnis y de volver a creer que en el 2000 llega el futuro y hay que recibirlo vestido de gala y con la mejor de las sonrisas.
- Ninguna de las anteriores.
- Todas las anteriores.
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Uninvited
a las
6:26 p. m.
9
pelusas pegadas a la escoba
7 de junio de 2007
Queen...
Is better than a lifetime alone
One sentimental moment in your arms
Is like a shooting star right through my heart
Is always a rainy day without you
I'm a prisoner of love inside you
I'm falling apart all around you
My lips search for your lips
I'm hungry for your touch
There's so much left unspoken
And all I can do is surrender to the moment
just surrender
Just one year of love
Is better than a lifetime alone
One sentimental moment in your arms
Is like a shooting star right through my heart
Is always a rainy day without you
I'm a prisoner of love inside you
I'm falling apart all around you
And all I can do is surrender
♫
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
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9:20 a. m.
20
pelusas pegadas a la escoba
5 de junio de 2007
Boo
...pero tantas veces escribe por mí lo que nunca jamás me va a salir de las manos, mucho menos de esta cabeza hueca.
Gracias, nena. Sos increíble :D
Besos.
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
9:42 p. m.
11
pelusas pegadas a la escoba
4 de junio de 2007
Hace un tiempo
Esa mañana, sin dejar de mirar los dibus, preguntó: “Má.. ¿qué quería ese señor?”
“Má” no estaba, había cruzado a hacer unas compras y pese a haber avisado, Martín –claro- ni se enteró. Así que “Pá”, que estaba en la mesa leyendo un folleto que le había traído Martín de la calle, a modo de respuesta preguntó, entre sorprendido y un tanto desinteresado “¿Qué señor, Martu?”. Y Martín, sin dejar de mirar la tele, por supuesto, replicó: “Ese..! El de la gorra color rojo”. Entonces “Pá” relojeó el tele, pensando que algo había pasado en el capítulo de Tom y Jerry y que tal vez el señor de la gorra roja era el tipo de la perrera que cada tanto suele llevarse al perro que defiende a Jerry, pero éste capítulo nada que ver. Y como lo vio tan concentrado en los dibus le contestó casi sin ganas y suponiendo que no iba a prestar atención a la respuesta “Ah.. nada... no te hagas problema” y siguió leyendo el folleto que ofrecía un curso de electricidad del automóvil.
A los dos minutos, suenan tres TOC en la puerta. Martín ni se mosqueó, obvio.
“Pá” se levantó a atender y ahí estaba Julián, el electricista de autos, con su eterna gorra roja (es pelado), avisando que el auto estaba listo y que estaría bueno que le pegara una probada antes de viajar porque vos viste como vienen los repuestos últimamente...
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
7:13 p. m.
18
pelusas pegadas a la escoba
1 de junio de 2007
Mañana
Él se hacía el dormido por lo menos media hora o más desde que ella se levantara; por más que él, por su maldito sueño liviano, se hubiera despertado mucho antes que ella y hubiera sido quien en definitiva terminaba despertándola de a poco, con caricias en la espalda o en las piernas, con besos suaves en el cuello y en los hombros. Entonces, cuando él notaba que estaba a punto de despertarse se quedaba quieto y se hacía el dormido, respiraba profundo y la sentía levantarse. A veces él se “reacomodaba” en la cama, siempre con los ojos entrecerrados, y la espiaba en el ritual de vestirse, y volvía a estremecerse de amor y deseo por esa mujer increíble, y recorría con la mirada su cuerpo desnudo justo un momento antes de los profanos corpiños y camisas largas, o batas en invierno.
Más tarde ella volvía a la habitación para llamarlo, trayendo tras de sí un hechizante aroma a sahumerio y a mañana soleada. Y él se dejaba “despertar” con palabras cálidas, con susurros de mermelada, con caricias en los brazos. Por unos instantes, mientras los ojos de ella se demoraban en acostumbrarse nuevamente a la penumbra del cuarto, él aprovechaba y le decía, en total silencio pero moviendo bien la boca como quien habla ayudando a las señas en el lenguaje mudo, “te amo”.
Algún día ella lo iba a notar. Mientras tanto no importaba. Es lo lindo de amar a alguien: se puede hacer en silencio y sin que nadie más se entere.
Y él volvía a sentir ese gustito a clandestino, cada vez que en silencio decía su nombre, seguido de un TE AMO. Y suspiraba agradecido como quien despierta de un mal sueño, porque todo eso ya había quedado atrás, pero más que nada por todo lo bueno que había por delante.
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Uninvited
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9:17 a. m.
18
pelusas pegadas a la escoba
28 de mayo de 2007
De otros mundos (Parte III)
La vida aquí se concentra desde una línea imaginaria similar a nuestros trópicos de Cancer y Capricornio, hacia arriba y hacia abajo respectivamente. La franja central o “ecuatorial” es demasiado tórrida para estos seres mientras que los polos no son tan terribles como los nuestros aún siquiera para nosotros que soportamos más el calor que el frío en comparación con los locales.
El cielo es color verde agua los días diáfanos, verde los días intensos y de un esmeralda profundísimo cuando cae el sol en lo que sería nuestro este. Pero la luz es blanca como la nuestra, el sol es similar al nuestro, del mismo tamaño casi y a una distancia cercana a la nuestra, nosotros estamos un poco más lejos, no me pregunten cuánto, lo sabía pero lo olvidé, sólo se que en términos de nuestras unidades astronómicas, si nuestra distancia al sol es 1, la de Venus 0.72, la de acá es 0.89.
Este planeta gira al revés que el nuestro y el grado de inclinación del eje con respecto al plano de la órbita es de apenas 3º pero con una precesión el doble que la nuestra, lo que hace que en casi diez mil años la oscilación del eje varíe en +- 4º. Pero esto tampoco es importante, la vida aquí tiene un promedio de 50 años nuestros, o sea que una supuesta glaciación o recalentamiento en diez mil años preocupa a casi nadie.
Cada 16 días de los nuestros, más o menos, el cielo tiene tres lunas por espacio de unas 6 horas. El resto de los días y noches siempre tienen una (la más grande); a veces dos. Las noches en que las lunas son tres, el cielo se ve casi como un crepúsculo verde, las mareas son enormes y nuestro humor realmente se ve cambiado, cosa que antes no teníamos en cuenta. En cambio aquí se vive como algo totalmente rutinario. No digo que no aprecien semejante belleza pero como que es algo tan natural que ya no sorprende a nadie. Excepto, claro, nosotros, que si dejamos “alguien” allá en la Tierra, parecemos añorarlo por tres, e imaginamos su cabello brillando en dorado con tres focos diferentes.
Otra particularidad: el mar no es salado pero sí ligeramente ácido, hecho que no nos impide bañarnos casi todos los días en él y jugar con... delfines! Sí. Acá hay delfines como en nuestros océanos. Increíble. Pero saben qué es lo más increíble? Los primeros en hacer contacto en el modo sentimiento-pensamiento con los seres de tierra firme fueron los delfines y gracias a ellos, esta gente perfeccionó este modo de comunicación hasta hacerlo casi universal.
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Uninvited
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8:29 p. m.
8
pelusas pegadas a la escoba
De otros mundos
No vinimos aquí para aprender ciertas cosas de la física sencillamente porque no podríamos, hay cosas inexplicables para nuestro razonamiento, cosas que se manejan a duras penas con ciertos sectores de nuestros cerebros, zonas totalmente atrofiadas. Pero esto lo entendíamos por la similitud con el juego y porque en definitiva no es tan difícil. Lo jodido es asimilar que así tan simplemente como nosotros convertimos fósiles en energía, acá se convierte la nada en vacío.
Los vehículos se mueven generando un pozo de vacío, una zona de gravedad cero justo por delante, si se quiere avanzar hacia adelante, o en los costados o en la parte superior o donde sea que haga falta, entonces, el aparato “cae” hacia ese espacio vacío de manera que se va generando una laguna de vacío que es llenada con materia, justamente con la materia del vehículo. La velocidad se resuelve aumentando el peso de la materia de una forma que nos es totalmente inexplicable al menos para nosotros que, insisto, no somos científicos ni venimos para esas cosas, entonces, cuanto más pesado el objeto que “cae” en el vacío, más rápido se desplaza.
Más allá de lo que cuesta comprender el curso de las cosas aquí, por no ser de la naturaleza a la que estamos acostumbrados, también nos resulta complicado el traspaso del conocimiento, porque la manera de comunicarnos tampoco nos es natural. Tuvimos que aprender una nueva forma de comunicación, una forma increíblemente más compleja y completa. Creo que en la Tierra la llamaríamos telepatía, aunque prefiero no quedarme con ese término que suena a ciencia ficción. Acá se trata de sentir. No es pensar una palabra o una frase y que nuestro interlocutor la escuche en su mente tal cual nosotros la decimos en silencio. Tuvimos que “estudiar” y aprender a comunicarnos a través de los sentimientos. Por poner un ejemplo, uno no debe pensar en una frutilla (de todas formas acá no hay frutillas como tampoco hay otros vegetales ni vacas) sino que debe sentir un alimento ingresando al cuerpo. Un alimento como necesidad o un alimento como gusto, eso es indistinto aunque se los atienda o responda de maneras diferentes. Para preguntar, como hicimos nosotros en muchas ocasiones por nuestra naturaleza curiosa de recién llegado, cómo funciona tal cosa, hace falta sentir esa curiosidad en particular a la vez que nos concentramos en sentir la cosa que se pregunta. Cuesta muchísimo al principio, pero una vez que –como decimos nosotros- te cayó la ficha, es no solo millones de veces más sencillo sino también más completo, como dije antes, porque lo que se transmite tanto de ida como de vuelta, es como algo que te llena cada espacio destinado ya sea al conocimiento como al alimento o al placer o el descanso. La “mala onda” no existe porque, un sentimiento negativo que acompaña a una expresión, sencillamente no se tolera y queda fuera todo, la comunicación y la solicitud de comunicación. Es por ello que la agresividad y las malas intenciones están completamente desterradas pero no solo por esto de la transmisión de sentimientos sino también por un estilo de vida en una armonía con el universo y el amor universal, que a nosotros nos deja pasmados e incrédulos.
Recién mencioné la “solicitud” de comunicación, de nuevo inventando una forma de traducir esto. No es que uno ande recibiendo y emitiendo sentimientos-pensamientos de cualquiera y a cualquiera. Hay una manera de solicitar comunicación y de aceptarla o rechazarla. Puede ser por contacto visual, físico o “mental”. De la forma que sea, siempre hay un permiso, nadie va sintiendo a los otros constantemente.
Nada de esto implica que sean mudos o sordos, para nada. Es solo la forma que existe de comunicarse con aquellos que no poseen las particularidades fonéticas de este lugar. Si bien hay sonidos que a nosotros nos salen similares y hasta iguales, la configuración densa de estos seres los provee de ciertos sonidos extrañísimos para nosotros, de la misma manera que ellos no pueden silbar o sisear como nosotros, o chasquear la lengua aunque los chasquidos no los usamos como sonidos de palabras y sí como una forma de enriquecer ciertas expresiones. Entonces, entre ellos hablan con sonidos o con pensamiento y con los visitantes solamente con el pensamiento cuando se trata de comunicación “seria”, porque tanto a ellos como a nosotros nos encanta divertirnos con los diferentes sonidos “extraños”, ellos logran sin esfuerzo frecuencias bajísimas similares a un barco en el horizonte mientras que nuestras mujeres pueden alcanzar agudos que ellos jamás oyen pero los sienten en las vísceras porque la frecuencia de resonancia de sus oidos no entra en ese rango pero sí la tienen otros órganos.
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Uninvited
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8:57 a. m.
5
pelusas pegadas a la escoba
24 de mayo de 2007
Otro link (a modo de regalo)
No voy a decir cuántos, solo decir que me quedaron las orejas como el tipo del cuento del intercambio con marcianos :s
Como sea, quería agradecer los saludos puntuales o atrasados, no importa, para mi valen más que mucho por venir de quienes vienen. Pero quería compartir uno especial, como quien muestra la mesa de regalos no por darse corte sino por estar orgulloso y contento.
Es este post, que tiene su correlación con este otro.
Gracias :D
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10:36 p. m.
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pelusas pegadas a la escoba
16 de mayo de 2007
Andenes
Ibamos con la intención indisimulada de dejar pasar unos cuantos antes de por fin subirnos a uno y recorrer esas distancias por el solo placer de ver cambiar los paisajes como en una vieja película pasada a alta velocidad, solo que esta vez no había distorsión de imagen.
Entonces nos parábamos lo más cerca que podíamos, a la orilla misma de los andenes, que seguramente no se llamaban así pero no podíamos llamarlos de otra forma porque de alguna manera nuestros sentidos se hallaban en deuda con la memoria de la vida en nuestro mundo. Estirábamos nuestros brazos hasta casi rozar con la punta de los dedos esa superficie imposible de palpar sin sentir que un escalofrío nos recorría la espalda. Nos divertía la forma en que nuestros vellos y cabellos se erizaban por esa especie de estática y a la vez todos allí, los que nos veían jugar como niños, fascinados como niños o como salvajes, lo cual no esta muy lejos de describirnos de manera cabal, se divertían con nosotros y entonces pasábamos a ser “su” atracción, porque más allá de no haber visto nunca un cabello y luego del asombro de los que nos veían por primera vez, además de lo extraño de nuestros millones de apéndices capilares, se sentían atraídos por su textura y su movimiento anárquico al acercarnos a los transportes. Algunos de nosotros colaborábamos con esta especie de show-intercambio cultural y agitábamos y frotábamos nuestras ropas y ayudábamos a la estática a desprender chispazos y sus criaturas reían, algunos miraban de lejos, temerosos, pero en pocos instantes comprendían lo inofensivo de todo y reían también.
Y cuando todos habían subido y solo quedábamos nosotros boquiabiertos y embelesados, callábamos para poder sentir así que exaltábamos el propio silencio de la máquina al arrancar y nuestros últimos remolinos capilares y textiles eran por la turbulencia del vacío momentáneo tras la partida del transporte. Y creíamos sentirnos com suponíamos se debieron haber sentido los primeros hombres que vieron partir un auto y lo comparaban con una carreta, con la enorme diferencia que el auto hacía ruido, temblaba, echaba humo y partía a diez kilometros por hora y sacudía el piso a su paso y los animales se alborotaban... bueno, casi como nos alborotamos nosotros todos los días en los andenes.
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Uninvited
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10:55 p. m.
25
pelusas pegadas a la escoba
12 de mayo de 2007
Fuego purificador de ayeres (amén)
Pasaron siete años y revolver todos esos papeles que en este momento están ardiendo en el asador (sin asado, of course, ¿te imaginás qué mal me caería un asado hecho con ese fuego?), todavía me conmueve. Recordar que pasamos por tanto despelote, tantas sumas, tantas restas, tanto tire y afloje, tanto reproche, tanta pelea, tanto desacuerdo, tanta bronca, malasangre, impotencia, rabia, celos, bajezas... que esto sí pero aquello no, que esto es mío pero eso no es tuyo, que esto es un regalo y aquello fue comprado...
Al final uno termina renegando del matrimonio y los proyectos conjuntos, se convierte en activista anti-casorio, se la pasa enarbolando la bandera de la soltería porque ¿qué mejor ejemplo que este estúpido y terco reincidente? ¿Vos querés terminar así como yo? No seas boludo/a, no te cases.
Pero
y ahora te digo a vos, a la que firmó casi siempre junto a mi firma en muchos de los papeles que mencioné al principio:
sabés todas las cosas que hice y que volví a hacer y volvería a hacer si pudiera, si sintiera que vale la pena otra vez?
La fuerza y la pasión solo terminan con la muerte, dice una vieja canción.
Y vos viste cuánto me hacen llorar las canciones viejas...
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Uninvited
a las
12:25 p. m.
15
pelusas pegadas a la escoba
9 de mayo de 2007
A cara lavada... (este post se autodestruirá en 24 hs)
A TOMAR LA SOPAAAA!!!!
o ya saben lo que les espera!! jajajajaja
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Uninvited
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12:35 p. m.
27
pelusas pegadas a la escoba
7 de mayo de 2007
Predicciones (voto cantado)
Así que si quieren, los que no me conocen (y los que sí también, que tanto, hoy tamos todos generosos) pueden empezar a tirar su fruta preferida (gracias Roque Narvaja) y darme para que tenga, guarde, administre y eventualmente reparta.
Chem... sepan ser discretos y no mencionen la cornamenta :D
Vale tirar:
Altura, peso, colores, voz, rasgos faciales, figura aproximada, etc, etc
Adianchi!!
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
10:01 p. m.
14
pelusas pegadas a la escoba
1 de mayo de 2007
Nothing compares...
Entonces te recorro con los ojos cerrados si es que quiero recordar tu perfume; o no te toco, ni en el papel ni en el recuerdo, si es que pretendo evocar tu aliento a chardonnay y chocolate; o cierro mis oídos a los murmullos o a la música cuando me urge revivirte en la piel.
Pero no hay nada que se compare a por fin volver a verte, a solo un paso, a solo la mínima distancia del enfoque y recorrerte en colores y en relieve.
No hay nada que se compare a por fin volver a sentir el aroma de tu pelo, de tu espalda, el profano embeleso que brota de tu vientre, de tus pechos y tu cuello y culmina condenado a mil placeres en esa lengua que convoca paraísos de manzanas, de desierto y cordilleras.
No hay nada que se compare a por fin la borrachera de tus sabores, la saliva, la lágrima y tu escencia avasallante de mujer sin miramientos surgiendo incontenible de tu sexo.
No hay nada que se compare a por fin tu piel fresca y tersa como un libro sagrado, selecto y del que abrevan, sin embargo, en ocasiones, impíos, torpes, predadores.
No hay nada que se compare a por fin tu abrazo abrasador, a perderme en tu pelo en cataratas, a caerme tras tus labios, en tu boca, a querer fundirme dentro tuyo tras haber penetrado tus entrañas.
No hay nada que se compare a por fin tu voz entrecortada, gimiendo, riendo o sollozando, o quizás una palabra quieta, temerosa de asomarse... y entonces tu silencio, pero no importa: te robo un “sí” como quien roba una esmeralda, lo guardo plegadito entre tus fotos, lo llevo despacio hasta mi cama, lo dejo vagar sobre la almohada y me acuesto y me duermo así a su lado, soñando que volvés por tu promesa y te quedás para siempre entre mis brazos.
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
11:20 a. m.
23
pelusas pegadas a la escoba
29 de abril de 2007
27 de abril de 2007
Otro cielo
Esta es una de esas noches que por gélidas y silenciosas, se puede escuchar el rechinar de las estrellas caminando descalzas y cansadas por el terciopelo negro de un universo soñoliento e indiferente.
Más que nada, es una noche sin mañana.
Porque mirar al este es un signo de pregunta quieto, expectante, difuso. Cerrar los ojos da lo mismo que abrirlos o llorarlos. Apretar los puños solo hace girar los dedos un diámetro completo en la palma, para volverlos a abrir por el otro lado, tal como debería hacer el sol alguna vez, si esta noche, alguna vez también, decidiera terminar.
No tengo ganas de mañana. Ya no.
Tampoco tengo ganas de ayer, siquiera de esta mañana, ni de hace un rato... no tengo ganas.
Y si esto saltó del papel a la pantalla habrá sido nomás porque todo es más fuerte que yo menos la decisión final de ya no ser nada y que por fin todo encaje.
Y si esta libreta es encontrada junto a una mano que ya no se mueve, bajo una lapicera seca y mordisqueada, les pido que nos quemen. La libreta no tendrá más que incoherencias garabateadas y mis ojos ausentes estarán mirando, envidiosos, a otro cielo.
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
8:28 a. m.
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pelusas pegadas a la escoba
24 de abril de 2007
La calesita de los sueños que se fueron y ya no volverán
La noche destemplada se tragó de un sorbo las tenues figuras en sombras, las siluetas de cuanto miedo andaba rondando por mi habitación desordenada. Sólo quedó el silencio y, de su mano, un viejo conocido, un único sonido permitido, el de mi sien pulsando sobre la almohada. La espesa sangre en su noria capilar, el rojo carrousel de mis latidos, el desvencijado organillo a borbotones.
Otra vuelta más, dice la sangre en su costumbre circular. Otra vuelta, como siempre. Pero esta vez la mujer de la sortija bajó los brazos, se puso un abrigo, porque si no se le enfrían los pies y esta vuelta no hay chocolates. La mujer de la sortija hizo una seña secreta al señor tras los motores y se fue despacio de la mano de la noche, al imperio de la lluvia.
Habrá que bajarse, pues, y sobornar al motorista, o empujar la calesita hasta que arranque.
O habrá que esperar a la muerte, que es lo mismo que cubrir caballos y jirafas, aviones y carrozas, con lona y con olvido.
La sortija es esa mágica pulsión que nos hace girar y girar bajo este cielo de madera, espejos y engranajes, en una irónica metáfora.
Hoy la sortija quedó en su mano, bajo esos cinco candados, bajo alarmas, bajo vigilancia perpetua. Tanto celo por un anillo. Tanta lata por una lata. Tanto miedo apretado en un puño. Tanto silencio otra vez en mi almohada.
♫
Barrido bajo la alfombra por
Uninvited
a las
9:00 a. m.
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pelusas pegadas a la escoba



