16 de julio de 2007

Mi primera vez

Primera noviecita oficial (well, she was just seventeen ). Pero oficial, de esas con pastas los domingos en casa de los suegros y toda la bola.

Ya lo dije? ella estrenando diecisiete, yo orillando los 19... bueno che! siempre fui medio pescado

Primera escapada solos, semana de vacaciones, invitación de tío piola (de ella) a su casa en las sierras de Cba.

Enero a pleno, sol, río...

Mutis por el foro por parte de tío piola y sra. a un "asado" en un pueblo vecino . "Si vuelven más tarde que nosotros déjennos la llave bajo la maceta "

"Ma qué más tarde!! De acá no nos mueve nadie!!" Pensé al instante... muejeje

Noche de verano. Cena livianita. Vinito frío (con soda ...bueno, éramos chicos che!)

Grillos acalorados y ratones vestidos de gala.

Ducha previa (primero ella, después yo)

Ella que sale del baño envuelta en la toalla y se dirige a la habitación a "vestirse". Mientras tanto, yo desde la cerradura observaba el proceso... no pude estar mucho tiempo agachado... algo en el pantalón -nunca supe qué- me lo impedía...

Entro a la ducha, me baño, me seco... Rexina hombre por TOOOOODOS lados (bueno, loco... en esa época todavía se llamaba Rexina ), salgo y desde afuera el baño parecía un verdadero sauna pese a haberme bañado con agua fría... tampoco lo pude entender nunca

Este es el momento! -me dije. Sonaron campanitas, campanadas y campanazos... Los grillos, desde el jardín arreciaron con el concierto en prestísimo andante. La tibia brisa de Cosquín me acercó la inspiración que me faltaba: Como un (¿buen? ¿mal?) presagio la Negra cantaba esa noche en la plaza Próspero Molina "Aaaayy!! esta noche se puede, se puede... "


A todo esto yo estaba parado (nunca mejor empleada esa expresión) tras la puerta semiabierta de la habitación de donde brotaba la tenue luz del velador tapado a propósito por alguna prenda oscura que ella había encontrado en algún lugar. Decía, “estaba de pie” y con el estandarte de la masculinidad tan alto que me pegaba en la frente...

...bueno, en el ombligo
... bueno, está bien ...un poquito más abajo

Abro la puerta de la habitación. Ella estaba ahí (menos mal ). Body de encaje blanco, una cascada de cabello negrísimo y brillante recogido sobre uno de los hombros, tendida sobre la cama con una rosa roja entre los dientes...

... bueno, está bien, estaba leyendo Mafalda.

Mis piernas temblaban, mis manos se sacudían espasmódicamente, mi maxilar inferior entreabierto y tembloroso dejaba caer una espesa e incontrolable baba. Mientras, en mi cabeza, los ratones ya se habían sacado el smoking, se habían aflojado la corbata y bailaban el pericón, la jota, el samba, la zamba, el chu chu chuaa, la chacarera, el cuarteto, el rock and roll, el fostro, el jazz, el escondido, el minué, el carnavalito, el chamamé, la tarantela, el pasodoble, la lambada, el candombe, la milonga, el dos por cuatro y habían pedido otro cajón de champagne extra brut.

No aguanté más y mientras ella tiraba la revista de Mafalda a la mierda y me recibía con una sonrisa (que ilusa, pobre ) me decidí a recorrer los cinco pasos que había entre la puerta y la cama, los cinco pasos que me separaban de mi graduación como Hombre, la recta final... solo cinco pasitos hasta mi realización.



Pero de la misma manera que un par de baches en la calle pueden resultar fatales para quien viaja en auto con la vejiga llena, esos CINCO (5) pasos fueron suficientes... qué digo suficientes? fueron demasiado!! y el movimiento se sumó a los ratones que, dentro de mi cabeza, alcancé a escucharlos gritar a coro... "Cinco... Cuatro... Tres... Dos... uno... Fueraaaaaa!!!!!!"



Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final... todo TERMINA... me cago en Vox Dei!!

Cinco pasos que fueron demasiado y todo TERMINÓ sin siquiera haber empezado

La siguiente escena -patética si las hay- fue los dos limpiando la alfombra y la colcha con lo primero que encontramos (la prenda que tapaba el velador) mientras ella me recriminaba:

-Boludo, tendríamos que haber puesto algo...

-Algo como qué?

-Que se yo! un toallón o algo así...

-Ma que toallón... no iba a ser suficiente...





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12 de julio de 2007

Link a otros mundos

Pocas son las personas que pasan por aquí y desconocen el blog de Cecilia. A aquellas personas que lo conocen, nada de esto las sorprenderá, así que este link es para quienes aún no la visitaron.







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9 de julio de 2007

Let it snow, let it snow, let it snow...


El barrendero no podía ser menos y se sacó una foto en la nieve, jeje




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27 de junio de 2007

Crossroads



Casi un siglo había pasado, década más, década menos. Llegó al cruce de caminos y detuvo el auto, que quedó tosiendo vapor en medio del desierto. Antes de descender miró al asiento trasero como para asegurarse que ella seguía allí, descansando un justo sueño, serena y melodiosa, tras la inevitable tensión que se adivina al primer vistazo. No hizo ruido la portezuela al cerrarse como tampoco hicieron ruido sus suelas en el polvo del camino.
Miró su reloj y trató de establecer una coordenada con el sol y el horizonte. Un ave chilló molesta, a lo lejos, y los cables comenzaron a silbar. “Mi”, se dijo en silencio, e improvisó mentalmente una frase en esa escala. Increíblemente, el viento siguió soplando en la misma nota por unos cuantos segundos más. Lo tomó como una señal.
De repente, decenas de aves hasta entonces invisibles, ocultas en el chato pastizal, levantaron vuelo en un estruendo de alas chasqueando el aire caliente de un atardecer naranja. El cabello de su nuca se erizó y un escalofrío le recorrió la espalda. Giró y allí estaba. No había otras huellas en el piso, no había sombra a sus pies... ya no había blues entre los cables y su mente.
El recién llegado sonrió y el sol se escondió tras un delgado listón de nubes azul profundo. Lucía estrafalario y no era ninguna sorpresa: camisa de jean abotonada hasta el cuello, un moño metálico con forma de cráneo de vaca, saco rojo largo y bordado en dorado, jeans azules gastados, botas texanas de piel de serpiente, al igual que el sombrero de cowboy de Hollywood.
Pisó el cigarrillo con su bota izquierda y sin dejar de mirar al suelo lanzó –despacio- el humo por la nariz.
—¿Cómo llegaste aquí? —preguntó mirando los cables silenciosos.
Él, calmo como tres minutos antes de una tormenta de Noviembre miró distraídamente hacia el auto.
—Supe la historia de Johnson y quise saber cuánto había de cierto en ella... y cuánto de basura —y lo miró –desafiante- a los ojos, aunque sin encontrarse con la otra mirada.
El otro, mano en el bolsillo, miró alrededor un tanto inquieto, aunque suene increíble. Luego de una larga pitada al cigarrillo (nunca se pudo ver en qué momento lo encendió) miró hacia arriba en su mente, haciendo memoria.
—Oh, si... Bobby Johnson, lo recuerdo. No fue el único... ni el primero. —Cabeceó en dirección al auto y preguntó:
—¿Qué llevas ahí dentro?
—Una Les Paul ’59...
El Diablo –porque de él se trataba- soltó una estruendosa carcajada abriendo las fauces hacia el cielo. Los cables aullaron, otra vez en Mi.
—¡Mentira! —Dijo sin dejar de reír. —Tú no tienes una Les Paul ’59... eres un niño aún. Sigues yendo con mami a comprar esas camisas ridículas que usas en la escuela... apuesto que jamás te han ensuciado alguna con lápiz labial. Además... ¿Aquí? ¿En el sur del planeta? —Ahora su mirada era grave, maligna, poderosa. —Si no tienes nada mejor que hacer... —por fin acercó su rostro al del joven. Olía a ajenjo y sus ojos, tras las finas y elegantes lentes esmeralda, eran amarillentos. —Déjame en paz, ¿quieres?
Volvió a pisar la nueva colilla con la punta de la bota y giró para marcharse.
El joven, sin alterarse pero haciendo un esfuerzo por respirar aire fresco, habló a la espalda del Diablo.
—Ambos sabemos que tengo poco tiempo, así que no actués. ¿Qué es esto de que soy demasiado chico? ¡Como si fuera un inconveniente! Y dejá de hablar como en una película barata doblada en Méjico. Y sí, esto es el sur del planeta, hablamos de otra forma... y aquí también hay blues y Les Paul. ¡Y quiero ser el mejor!
El demonio se detuvo. Antes de girar en dirección al joven volvió a mirar de reojo hacia el auto.
—Así que quieres ser el mejor...
—Sí.
—¿Sabes? Hay algo que se llama talento...
—¡Y lo tengo! ¡Mierda! Pero no soy el único talentoso por aquí, es por eso que vine a este cruce y traje mi guitarra. Nadie más lo sabe, ni lo sabrá. ¡Ahora decime de una vez qué hace falta!
—Al final siempre se sabe —dijo Lucifer fumando otra vez y sin inmutarse por la actitud amenazante del joven frente a él. —No es ningún secreto. Okay, si tanto lo quieres solo tienes que decir “Deseo ser el mejor guitarrista de blues del sur del planeta”. —Se bajó las gafas hasta la punta de la nariz y lo miró de cerca. Esta vez sus ojos eran rosados, igual que las lentes. Levantó una ceja y sonrió con malicia: —No olvides dejar el alma en tu deseo... —Y estalló en una carcajada que resonó por toda la planicie levantando polvo y espantando animales.
El Diablo se alejó unos pasos, pateando distraídamente una piedra chiquita y sacando chispas con otra.
—¡Vamos, te escucho!
El muchacho tragó saliva. De pronto toda su seguridad pareció tambalear. Se sentía mareado. El lugar comenzó a dar vueltas, anochecía y amanecía con una velocidad pasmosa, el sol era un electrón danzando loco en su órbita, el viento de los giros lo despeinaba y le sacudía la remera.
—Deseo ser el mejor guitarrista de blues de.... la Tierra —dijo cerrando puños y ojos, apretando dientes.
El piso tembló en ese momento y los giros cesaron. El Diablo estaba frente a él con los brazos en cruz, orientados con el camino de tierra, perpendiculares al asfaltado. Una bola de luz roja surgió de su mano izquierda, se estrelló en el parabrisas del auto, que voló en mil fragmentos y continuó directamente hacia el estuche que reposaba en el asiento trasero, lo perforó y se apagó. Otra bola de luz roja surgió de su mano derecha y entró por la boca abierta del chico, lo sacudió en un espasmo violento y lo levantó del piso unos centímetros. A los pocos segundos cayó sobre el camino y de desplomó sobre un costado. En posición fetal, se retorcía de dolor y lloraba en silencio.
Cuando se recuperó, el otro ya no estaba. Tres pájaros se posaron sobre los cables pero volvieron a tomar vuelo hacia el poniente. Miró hacia el auto y no se sorprendió de verlo con el parabrisas sano, intacto. Caminó con dificultad tomándose el vientre con las manos (le dolía terriblemente). Se asomó por la ventanilla del conductor. El estuche estaba sano pero abierto. Un destello rojizo nació de las cuerdas y notó que la primera y la sexta vibraban sutilmente. Sacó la cabeza fuera del auto y se volvió hacia los cables. Volvían a sonar en Mi, como la risa del Diablo, como la mejor nota de un blues.





Crossroads (Robert Leroy Johnson)
I went down to the crossroads,
Fell down on my knees.
I went down to the crossroads,
Fell down on my knees.
Asked the Lord above for mercy,
"Save me if you please."

I went down to the crossroads,
Tried to flag a ride.
I went down to the crossroads,
Tried to flag a ride.
Nobody seemed to know me,
Everybody passed me by.

I'm going down to Rosedale,
Take my rider by my side.
I'm going down to Rosedale,
Take my rider by my side.
You can still barrelhouse, baby,
On the riverside.

You can run, you can run,
Tell my friend-boy Willie Brown.
You can run, you can run,
Tell my friend-boy Willie Brown.
And I'm standing at the crossroads,
Believe I'm sinking down.






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21 de junio de 2007

De otros mundos (parte IV)

Toda manifestación de vida, tal como la conocemos, es algo increíblemente complejo y a nuestra forma limitadísima de ver, milagrosa. Eso no es ninguna novedad. Allí donde haya vida siempre habrá una precisa y sabia mezcla de magia y realidad que nunca vamos a poder medir, pero sí podemos llegar a comprender, con una generosa apertura de miras y de corazón.
Trataré de usar términos a los que estamos acostumbrados, aquellas palabras que dentro de mi ignorancia, puedan graficar lo mejor posible, aunque más no sea de manera arquetípica y pondré esas palabras de referencia en cursiva.
La vida aquí es tan sencilla y compleja a la vez como en cualquier rincón del universo. Existen diferentes estadíos, varias dimensiones, distintos pasos por un cuerpo denso, como el nuestro, entidades que necesitan manifestarse en varias dimensiones a la vez. Pero vayamos al hecho concreto de estos seres increíbles.
Sus cuerpos densos son, en un promedio, una vez y media los nuestros. El cuerpo es de una composición extremadamente dura para lo que estamos acostumbrados (podríamos compararlo con hierro) pero a la vez muchísimo más flexible que los nuestros. No poseen esqueleto y son pocas las vísceras (órganos huecos). Pero el desconcierto es total cuando tocamos estos cuerpos y los notamos de una suavidad tal que bien nos remite a la piel de un bebé humano. Y, como dicen los vendedores de colectivos, como si esto fuera poco, poseen una capacidad de adaptación increíblemente desarrollada. Como ejemplo, podemos citar que los vehículos de transporte que se construyen son un pasatiempo más que una necesidad. Estos seres pueden volar a cualquier velocidad y en cualquier dirección prácticamente desde que son adultos (ya llegaremos a explicar las etapas de desarrollo), por el mismo método de generar un espacio de gravedad cero y caerse allí.
La sexualidad no existe aquí como una cuestión divisoria, marcada, notable, necesaria. Si bien todos los seres son distintos y, como en nuestro caso, nunca se dan dos exactamente iguales (aunque sí similares como nuestros gemelos), no existe una separación de género.
Ya vamos a lo que tanto les interesa... si los conoceré!
El placer es algo que aquí se vive permanentemente, como respirar o alimentarse. No es que todos anden con cara de orgasmo todos los días y sus noches, pero es tan común y simple sentirse bien que hasta nos cuesta habituarnos. Y la sexualidad es lo de menos, basta un simple acuerdo y la adaptación es instantánea, alguno será hembra y otro será macho y hasta se puede intercambiar en cualquier momento. El placer por el contacto físico es solo un paso previo a lo verdaderamente importante: el intercambio emocional. Allí la comunión es total, nada queda insatisfecho, nada queda en silencio, nada queda sin sentir, la empatía es completa. Nuestros humanos orgasmos son algo así como el sentimiento más precioso y preciado, pero los intercambios emocionales tan extremadamente puros de esta gente nos dejan con la sensación que nos estamos perdiendo un noventa por ciento o más.
De todas formas, estos intercambios nada tienen que ver con la reproducción ya que la misma se da por una especie de clonación. Podríamos decir que más que padres e hijos, son todos una gran familia de hermanos. Las familias se constituyen en el tiempo que lleva la planificación de la nueva vida. En determinado momento de sus vidas sienten un llamado y sin ningún tipo de duda o desconcierto y mucho menos de negativas, acuden a la vez que comienza, por dentro, una transformación trascendental en cada uno de los convocados.
La vida a punto de encarnarse es la que realiza, junto con los maestros guías, este llamado a quienes serán la familia casi pasajera, en términos de tiempo y en formalidades similares a las nuestras. Trataré de explicar.
Cada vida, igual que pasa con las nuestras, tiene un objetivo, una misión, un aprendizaje (bueno, no siempre es uno solo, pueden ser más), un motivo particular por el cual descender el nivel de vibración y manifestarse en un mundo denso. Para lograr esto, se necesita determinado ámbito, parientes, región geográfica, religión (no acá, ese concepto no existe), coyuntura social, etc., etc. Esa convocatoria suele reunir a personas que tranquilamente pueden ser vecinos o completos desconocidos y que de repente se ven envueltos en roles fundamentales en la vida que se está por gestar. Mientras el llamado tiene su curso, comienzan a manifestarse en esta gente los planes y objetivos de la nueva vida. El nombre, el aspecto, la posición en la sociedad, las habilidades, la condición para los afectos y mil cosas más que definen a esta personalidad única e irrepetible. Es como darles a los actores que van llegando a un gran casting, el libreto de la obra. No hay palabras para esto, no hay acuerdos del tipo escrito, ni siquiera del hablado. Sencillamente se van re-conociendo y entrelazando sus vidas bajo las precisas directivas de la nueva vida y sus guías. Cuando está todo dispuesto, el ser padremadrehermano que dará origen a la clonación comienza a experimentar una transformación sorprendente: en la zona del bajovientre va creciendo un apéndice que en cuestión de 8 a 10 horas toma la forma de un huevo y en un momento determinado se desprende. Este huevo, que exteriormente tiene la misma piel que el ser del que se desprendió, va tomando su forma definitiva en casi el mismo lapso (de 8 a 10 horas, nuestras siempre) pero de un tamaño menor. Cuando la criatura está lista, mide cerca de un metro y apenas pasaron 20 horas. En poco tiempo, el tiempo que le lleva ponerse en condiciones físicas de desplazamiento y acostumbramiento de los miembros y órganos sensitivos, va incorporando a su vez los conocimientos básicos de alimentación, comunicación, composición familiar, etc., etc. y lo que es más importante: una especie de sellado final con las instrucciones acerca de su misión en esta vida, algo que el resto de la familia vino aprendiendo en este tiempo. Y acá viene la parte que nosotros solemos graficar como el beso del ángel del olvido. Cuando este ser está en condiciones de valerse por sí solo (apenas pasadas 30 o 35 horas nuestras) se borra todo el plan en todos los convocados y en el recién nacido. Todo menos las relaciones básicas, los parentescos pactados como básicos, las amistades necesarias, las relaciones primordiales. Pero el plan se olvida y solo permanece latente el objetivo en un rincón de lo que nosotros solemos llamar subconciente, para poder así cumplir con el libre albedrío versus destino. Acá también, la polaridad reina de manera indiscutible e indiscutida y solo aceptándola y aceptando el camino hacia la unidad, se puede decir que se dio un paso importante en el desarrollo de esta entidad en su camino por el mundo denso.






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