12 de febrero de 2007

Rechazos

Y ahí tenes cómo se forma un resentido, un rechazado, un paria, un ninguneado. Si el chico encuentra el método, el instrumento, la técnica, no se... algo! y lo usa para revertir tal destino, estaremos en presencia de una persona emocionalmente inteligente. Pero nosotros, que se supone debemos guiarlos, ayudarlos, a encontrar la fórmula mágica para desarrollar tal inteligencia, nosotros que fuimos educados bajo los parámetros de la inteligencia racional o intelectual, los que a duras penas pudimos percibir nuestras emociones y en muy pocos casos manejarlas y adaptarlas, a nosotros –decía- se nos hace un nudo en la garganta, se nos cierra la boca del estómago y –digámoslo de una vez- se nos frunce el culo, cuando una imagen del presente, nuestra imagen y semejanza, nuestros hijos, nos transportan a la velocidad de la luz a nuestra infancia, cuando éramos los ninguneados de turno.
Mariano, de casi cuatro años, todas las tardes, luego de tomar la leche al levantarse de la siesta, corre emocionadísimo y ansioso a jugar a la casa de sus vecinitos de al lado, Rodrigo, de cinco años y Emilio de dos y medio. Y muchas veces se encuentra con que Rodrigo, a quien Mariano llama su “amigo” ya está jugando con uno o más chicos, tal vez compañeritos de jardín, quizás primitos. Es aquí cuando sobreviene el rechazo, cuando de manera poco diplomática o de la forma más cruda y cruel, como en general se comportan esta clase de chicos, le hacen saber a Marianito que no tiene lugar en el juego. lo ignoran, le cierran la puerta o directamente lo mandan de vuelta a su casa. Pero resulta que cuando los amigotes de Rodrigo se van, éste aparece merodeando por la vereda de Mariano diciendo y no diciendo, haciéndose ver pero no llamando, provocando, jodiendo soberanamente las pelotas a nosotros que registramos el rechazo que Mariano creyó otra cosa. Entonces a Mariano se le dibuja una sonrisa en el rostro y salta como si en la silla o en el lugar donde esté tuviera un resorte: Ahí está Rodrigo! -dice feliz y sale a la vereda.
Ah si?
Ahora sí juega con él?
Lo mismo pasa con Macarena, la vecinita de enfrente, que cuando lo ve que está solo o ella está sola, lo llama, lo busca, lo invita, pero si está jugando con otros sencillamente lo ignora o lo rechaza: “Con vos no estoy jugando”.
Mariano suele reaccionar de distintas formas pero casi nunca de la forma en que nosotros, algunos padres, lo haríamos si nos encontráramos en su misma situación. A veces frunce el ceño de manera exagerada mostrando su enojo, en alguna ocasión muerde al “agresor”, otras insiste en unirse al juego y que sea lo que dios quiera. La que más nos parte el alma es cuando se queda a un lado mirando.
Creo que si estuviera en nosotros lo plantaríamos de frente, lo miraríamos a los ojos tratando que nuestras palabras no le salgan por el oído contrario al que ingresan y le diríamos “dejalos, que se vayan a cagar!” u “Ok, cuando venga a buscarte forrealo vos, decile que no lo necesitás”. Pero lo necesita! No digo que los necesita así, pero necesita querer y ser querido, necesita reconocerse y que lo reconozcan como un par, necesita integrarse para aprender a integrar. Pero ¿por dónde empezar? Él no es así. Él no rechaza: él busca y trata de sumar. Pedirle o esperar que les pague con la misma moneda es una reacción que a nosotros, los “mayores” nos brota instantáneamentem, pero eso sería rebajarlos a la altura del “agresor”, sería inculcarle el rechazo y la discriminación. Cómo hacer que acepte las decisiones –erróneas o acertadas- de los otros sin que lo sienta como una constante, como un continuo rechazo que a la larga se puede convertir en resentimiento? Cómo hacer que deje de buscar a esa gente que lo rechaza? Cómo hacer para que actúe en consecuencia con el rechazo? Qué es actuar en consecuencia con el rechazo?
No es descabellado sentir que uno tiene miedo de trasladarles de alguna manera nuestros propios miedos. Tenemos miedo a que les mientan, miedo a que los maltraten, que los discriminen, que se burlen. Queremos protegerlos de cualquier manera, mientras somos conscientes –a regañadientes- que es necesario que este tipo de cosas las pasen, las vivan, las digieran, que “formen anticuerpos” como dicen por ahí.
Qué hacer frente al rechazo? -vuelvo a preguntar. Cómo les enseñamos a sacar el mejor provecho de una situación adversa? Cómo hacer que mañana no teman acercarse a la gente y a las cosas? Personalmente, lo aprendí tarde y aún hoy lo estoy pagando, aún hoy arrastro esos traumas y en casi todo veo una amenaza. Cómo lograr que nuestros hijos aprendan sin sufrir? O que, si sufren, al menos aprendan a tiempo y el día de mañana sientan que todo fue aprovechado, mejorado y superado.

14 comentarios:

Cecilia dijo...

Gabriel:confieso, lei casi todo el post.
Pero quiero decirte que te mando un beso ENORME y que otro día me pongo a pensar el post con tiempo y energías (anoche no dormí) y te cuento que pienso.
Igual, me hiciste acordar a un post de Alex, donde se preguntaba si era buena madre o como ser buena madre.
Y a mi me parece que el hecho de preguntarse còmo se es buen padre, preocuparse, es empezar a serlo -en alusión a cómo cuidas a tus hijos del rechazo, si lo evitas o no, y esas cosas tann lindas que pusiste :)-
Vi mucho amor en el final del post.
Beso.

Carina dijo...

Que tierno es tu hijo, y que crueles son los niños, yo cuando era una era mala, rechazaba, molestaba, me burlaba, es verdad, era dueña de todo, todos querian jugar conmigo pero yo no con todos,

En fin pero los niños como tu hijo, son una maravilla, y hay que dejarlos asi, no hay como la inocencia de los niños, del cariño, olvidan rapido no llevan reconcores en su corazon, y bien sabemos que el rencor es malo y duele, asi como tambien el orgullo, salta con el, y dejalo ir a jugar con aquellos que alguna vez lo rechazaron, por que el no toma concienca de lo que es eso,

Mientras vamos creciendo nos vamos llenando de experiencias negativas y formamos corazas...

si todos fueramos como tu hijo... seriamos mejores personas....

................


Te quiero invitar a que hagas una critica de un texto que subi en mi blog Aprendiendo a volar, en donde expuse un diccionario del lenguaje de los hombre y quiero saber que es lo que ustedes piensan, yo no comparto mucho lo que dice, a ver si ustedes me aclaran....


besos.. y un abrazo enorme pues me conmovio mucho tu texto... me encantan los niños!...


adiosines

Gabriel dijo...

Cecilia: Ok, vaya, duerma, repóngase y vuelva cuando quiera :D
Besotes

Carina: Así que eras mala? Y por qué se supone que debería contestarte entonces???

jajajaja!! chisteee!! :D

Está bueno que al menos a la distancia en el tiempo lo reconozcas y que hagas algo por revertirlo.
En cuanto a que olvidan rápido... no se. Yo no olvidé. Ni rápido ni lento.
Ahora paso a ver tu blog :)
Un beso, niña. Gracias por pasar y dejar tu opinión :D

Cecilia dijo...

Excelente post!!! (ahora sí lo leí)
Hay varias cosas.

No soy madre y a veces a una le dan la vida, le enseñan algunas cosas y otras la va a aprendiendo a los golpes.Creo que no estoy diciendo nada raro ni nuevo, porque en definitiva es la historia de todos.
Y me falta una bocha aprender.

Lo que haría yo es, primero que nada, hacerles sentir a mis hijos el amor que siento por ellos claramente, decirles que los amo y enseñarles a manifestar el amor. Eso no es verguenza.
En segundo lugar, estimular su autoestima: ¿que quiero decir con esto?
Que se sientan valiosos e importantes más allá de las opiniones ajenas. Esto creo que puede lograrse invitándolos a ayudarnos en algo según la edad, alentándolos a que desarrollen un talento que tengan - deportes, instrumento musical, dibujo, escribir, lo que fuere (para eso hay que conocer a los hijos)
En tercer lugar creo que el sufrimiento es parte de la vida y por más que se intente evitarlo lo van a pasar como lo pasamos nosotros. Y creo que lo que haría yo sería acompañarlo en esos momentos (que sienta que estoy, que no está sólo, que lo quiero) y enseñarle a encontrarle el lado positivo a la situación. Por ahí hasta buscarla con él. Esto es dialogar.
Vos hablás del rechazo de los otros chicos. Y de adultos también experimentamos rechazo.
En realidad, creo que si un hijo tiene conciencia de integrar y sumar y se encuentra con chicos que son cerrados, el problema lo tiene el niño cerrado y no el niño que le gusta sumar. Como el rechazo afecta la autoestima del niño lo que haría yo (insisto, lo mio es la teoria pura, no tengo idea, no soy madre) es de buenas maneras explicarle que cuando el nene lo deja afuera del juego, quizá los papás no le enseñaron a compartir como uno les enseña. Que no hay que enojarse, que hay que seguir haciendo cosas y conociendo más amigos y darle oportunidades a este "amiguito cerrado" y no darle bolilla ni importancia a la opinión descalificadora y agresiva. Por ahi hacerle ver que cuando alguien lo trata mal èl no se siente bien y que tiene que alejarse y buscar otros amiguitos.Pero todo esto dicho con amor, con cuidado, con mimos, con atención.Creo que es re importante la comunicación con los hijos. Y cuidar que no guarden rencores porque no sirven los rencores y en definitiva la vida recién comienza y hay mucho por aprender y conocer.
Y hay muchos chicos para hacerse amiguitos.
Mis amigos,los mejores, son de la secundaria. De la infancia, tengo trato con alguno pero amistad, la secundaría me dejó más.

Beso enorme!!!!!!

Gabriel dijo...

Gracias Ceci :D

Sol dijo...

vale, soy supertonta y no caí en que hablaba del nano :$
Me querés igual aunque sea tonta?
De todos modos el nano es un grande, desde que nació, y tiene mas tios que pelos en la cabeza, aprenderá lo mejor de cada uno seguro.

Yo de pequeña no hacia distinciones, pero como siempre fui 'la niña' del grupo ellos si que me abandonaban a mi a la hora de jugar, decian que no podía hacer cosas de chicos.

El tiempo pasó y mira como son las cosas, me hice mujer, y encontré el modo mas sutil de vengarme.
Dejé de ser la niña, y ahora aun me llaman y me invitan a tomar algo.
De todo se aprende

Gabriel dijo...

Te quiero igual Sol, no te hagas problemas :)

Los rechazos, de grandes, se manejan de otra forma, quizás más cerebral. El asunto es que eso nos deja tranquilos a los "cerebrales". Pero la nueva generación, nuestros índigo, se pasan la cerebralidad por el tujes, lo de ellos son las emociones y claro... cuando no sabemos no podemos enseñar :(

Anónimo dijo...

Me gustó mucho la reflexion, amigo Gaby.

Y además de eso, siempre se agradece leer unas líneas sintáctica y ortográficamente correctas, q en los tiempos de internet q corren es mucho pedir.

Por último, muy de acuerdo con tu última frase: "cuando no sabemos no podemos enseñar".

Abrazo.

Valo.

Anónimo dijo...

Creo que los chicos que son "cerrados"como vos decís, son los que tienen un problema, no los otros. Creo que los padres de esos chicos pasan el tiempo criticando y enseñando a ese pobre chico a ser un egoista para que cuando sea grande se convierta en un forro más en esta sociedad (perdón por las palabras). Los chicos como "Mariano"como vos lo llamás, son los ADULTOS de mañana, aunque los padres de ellos quieran retorcerle el cuello al vecinito de porquería. Ya lo pasé yo también con mis hijos, hasta que finalmente entendí que mis hijos eran mejores personas que yo y me estaban dando una lección de humildad con su inocencia. Besos

Anónimo dijo...

enojada con blogger me olvidé de firmar. el anónimo es Beacriz. Besos again

Alex dijo...

vivo con ese miedo (el de pasarle mis taras). pero no es algo que pueda o deba resolver. lo único que puedo hacer es estar ahí para contener y tratar de explicar. mi niña también es generosa, cariñosa, inclusiva, y una sola vez la vi quedarse afuera y las quería matar a esas yeguitas. yo reaccioné peor que ella.
no es fácil, ellos lo resuelven mejor que nosotros
Beso y quedate tranqui

Gabriel dijo...

Valo: Gracias por estar siempre :D
Cuando quieras te hago las correcciones que necesites, total... qué te puedo cobrar? jejeje
Un abrazo!!

Beacriz: Es que justamente esa inocencia que decís, con el tiempo se pudo transformar en resentimiento. No se, no quisiera hablar en nombre de tus hijos pero tal vez no estaban siendo humildes sino humillados. Igualmente es cierto y ya voy teniendo un mejor panorama, lo que dice Alex "no es algo que pueda o deba resolver", parece que es algo que ellos/as deben resolver solitos... pero cómo puede ser que no haya algo que podamos hacer? Sí, ok... hablar con ellos. No se, en mi caso se hace muy difícil. Qué ejemplo le puedo dar yo si soy un resentido?

pttlc dijo...

Hay una canción, un tema de la película The Wall, de Pink Floyd (no se para que aclaro tanto) Mother...en alguna parte dice algo asi como "mami te contagiará todos sus miedos, mami te elejirá las novias, etc." yo se lo que duele verlos caer de la bici, verlos perder un partido de fútbol, verlos llorando porque no juegan con ellos..o porque "juegan" con ellos/as...pero te digo que lo único que se puede hacer es tragar saliva, llorar para adentro, darles apoyo y consuelo, sin apañar, y....let it be.

Gabriel dijo...

Ptt: Si, si... cuesta. Cuesta porque uno quiere hacer la justicia que no hizo en su momento, treinta y pico de años atrás.
Gracias por pasar ;)